3 consejos para ahorrar en tu factura de la luz este invierno

Eficiencia energética

Durante los meses de invierno, el consumo de energía se dispara, pero si quieres ahorrar en tu factura de la luz, sin incomodidades ni frío, hay sencillos trucos para hacerlo.

 

Por eso, hoy te vamos a mostrar los 3 consejos principales para ahorrar en tu factura, reduciendo el consumo que haces en la misma.

 

Como verás, es algo al alcance de todo el mundo y muy fácil.

1. Vestir con ropa de invierno

El primer consejo para ahorrar en tu factura de la luz es uno de los más subestimados. Vestir para la época del año significa abrigarse un poco más de lo habitual cuando estemos dentro de casa.

 

Cada capa que llevemos encima implica menos gasto de factura de la luz. Obviamente, no se trata de ir incómodos, con el abrigo y los guantes puestos, pero sí de añadir una capa más de lo habitual, como una sudadera adicional o unos calcetines más gruesos.

 

Todo eso permitirá reducir grados en el termostato y ahorrar en tu factura de la luz. Pero este consejo suele estar infravalorado porque no solamente se trata de vestirnos nosotros de acuerdo a la época del año, sino también a la casa.

 

¿A qué nos referimos? A lugares de la casa como la cama o el sofá, por ejemplo.  Invertir en un buen edredón y unas sábanas «polares» nos aportará una sensación de comodidad extra en los días fríos, así como la oportunidad de bajar de nuevo un par de grados el termostato.

 

Del mismo modo, mantener una manta en el sofá y taparnos con ella a menudo, también hará que consumamos menos calefacción.

 

Como veremos en el consejo siguiente, «vestir la casa» para la época del año también va a implicar «vestir» las ventanas adecuadamente, ya que ellas son el punto débil de la casa a la hora de aislarla del frío invernal.

2. Poner especial cuidado en las ventanas

Las ventanas son el principal punto de entrada del frío. Una ventana que no cierra bien, no está instalada de forma adecuada o sea antigua y no muy aislante, hará que entre frío todo el tiempo. Así, la calefacción estará haciendo un esfuerzo constante por mantener una temperatura adecuada.

 

Lo ideal para ahorrar a largo plazo en tu factura de la luz es invertir en unas buenas ventanas aislantes de tipo Climalit. Sin embargo, no son estrictamente necesarias para aislar mejor ese punto débil desde ya.

 

Si somos manitas, podemos impedir la entrada de frío instalando un plástico con cinta aislante, por ejemplo, que cubra dicha ventana y sus marcos.

 

Esta es una solución temporal, obviamente, y no muy estética. Por eso, si se trata de una ventana principal, o no quieres estar con plásticos y cinta, puedes comprar unas cortinas de aislamiento térmico para ahorrar en tu factura de la luz.

 

Pueden ser bastante económicas y conectan con el primer consejo principal de nuevo, vestir para la época del año, tanto nosotros, como la casa.

 

También, hemos de tener cuidado con las ventanas que no parecen ventanas. Nos estamos refiriendo, por ejemplo, a los huecos del mecanismo de extracción de la cocina o la rejilla de ventilación de un baño. Aunque no sean ventanas propiamente dichas, sí son aperturas por las que entra el frío y escapa el calor.

 

Una tapadera adecuada o algo para cubrirlos ayudará a mantener más fácilmente la temperatura de la casa y ahorrar en tu factura de la luz.

3. Invertir en tecnología

La elección de sistemas de calefacción que usen eficientemente la energía y la utilización responsable de los aparatos eléctricos por nuestra parte, contribuye al ahorro de la factura de la luz durante los meses de invierno.

 

A la hora de elegir, podemos buscar aparatos con certificación de eficiencia energética, como los que llevan el Energy Star, por ejemplo.

 

Del mismo modo, para no sacrificar nada de comodidad y hacer menos gasto, podemos invertir en domótica y en aparatos que permiten un uso programado y remoto.

 

Hoy en día, muchas de esas soluciones inteligentes son muy asequibles. Ellas permiten programar fácilmente la calefacción poco antes de que nos levantemos de la cama o volvamos a casa. O encender la caldera de la ducha poco antes de que la necesitemos, aunque estemos durmiendo o ausentes.

 

Algunas soluciones de domótica empiezan a aprender incluso nuestros hábitos y se programan solas. En este sentido, las tecnologías más modernas de calefacción son más eficientes y cumplen ciertos requisitos de funcionamiento que contribuyen al ahorro. Por ejemplo, tienen sensores más sofisticados que los termostatos de aparatos más antiguos, lo que permite mantener la temperatura correcta con menos uso de energía.

 

La clave de este punto es que la inversión puede ser poco a poco, no es necesario convertir de repente nuestra casa en una smart home.

 

Y, si no podemos aún, no tenemos por qué restringirnos. Aunque no sean tan tecnológicamente modernos, podemos comprar temporizadores, incluso mecánicos, que apagan y encienden nuestra calefacción, o calentador, a las horas que programemos.

 

Estos tres consejos son muy importantes para ese ahorro, pero no van a servir de nada si, antes, no nos concienciamos, nos informamos y creamos hábitos de consumo de electricidad responsable.

 

Esto es algo que, en Enérgya-VM creemos firmemente y está en nuestro ADN, como empresa de energía renovable que somos, con un compromiso por el consumo sostenible.

 

Sigue estos consejos y, durante el invierno, verás cómo reduces la factura de la luz.

 

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