Aviones: ¿Cuánto contaminan sus combustibles?

Eficiencia energética

Con el debate sobre el cambio climático y sus causas, la contribución del transporte aéreo se ha puesto en el punto de mira. Volamos más que nunca y, por eso, te hablamos de la contaminación de los aviones.

Te contamos cuánto polucionan los aviones al volar, cuál es su contribución al cambio climático y si se puede hacer algo, junto con otros datos interesantes sobre el tema.

¿Cuánto contribuyen los aviones al cambio climático?

La contaminación de los aviones se cifra, actualmente, en un 1,3% del total de la contribución del hombre al calentamiento global.

No parece demasiado, especialmente cuando lo comparamos con las emisiones que realizan la agricultura, la ganadería o la generación de energía. Sin embargo, hay un problema importante de fondo.

Mientras que la mayoría de sectores está recortando las emisiones e invirtiendo en ello, la aviación está yendo en la dirección contraria y tiene una tendencia ascendente. Esto hará que el transporte aéreo sea la fuente más importante de emisiones de dióxido de carbono en unos 30 años.

Algunos otros datos al respecto son:

  • Una previsión de generación de 43 gigatoneladas de gases de efecto invernadero hasta 2050.
  • Eso implica consumir casi el 5% del «carbono presupuestado» hasta entonces (es decir, del que podríamos emitir como máximo).
  • En Estados Unidos, el avión emite el 11% del total de CO2 del sector del transporte y representa el 3% de las emisiones totales del país.
  • Los datos del sector de la aviación en Estados Unidos son importantes porque este país es responsable de casi la mitad de emisiones de CO2 en el mundo por este motivo.
  • Además de CO2, los aviones contaminan también con Óxido de Nitrógeno (NOx), que crea ozono, otro gas importante de efecto invernadero. Como la emisión de NOx de los aviones es a grandes alturas, la concentración de ozono que se produce es mayor que si se hiciera desde tierra, agravando todo.

¿Por qué la contaminación de los aviones es un problema cada vez mayor y difícil de resolver?

Aunque es un tema complejo con muchos motivos, hay dos retos fundamentales por los que ahora mismo es muy complicado disminuir la contaminación de los aviones.

Por un lado, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ha planteado la dificultad de recortar emisiones debido que la demanda de vuelos es cada vez mayor.

Impulsada por el aumento del nivel de vida en algunos países asiáticos, como India o China, no se ve factible recortar el tráfico aéreo, sino todo lo contrario.

Del mismo modo, tecnológicamente hablando, la electrificación masiva del transporte aéreo es muy complicada. Los aviones utilizan combustible fósil y, ahora mismo, especialmente en vuelos largos con gran carga de pasajeros, no es posible otra forma.

Aunque hay avances en lo que se refiere a la electrificación para disminuir la contaminación de los aviones, estos son escasos y para aviones privados y pequeños, con rutas de menos de 1.500 kms.

Esto es un problema porque, según los datos, el 80% de emisiones del transporte aéreo son debidas, precisamente, a los grandes vuelos de pasajeros con distancias mayores a esos 1.500 kms.

Por eso, en palabras de Paul Eremenko, CTO de United Technologies:

«A menos que haya algo radical, un cambio de paradigma en el almacenamiento de energía que aún no está inventado, vamos a tener que depender [para los aviones] de combustibles fósiles en el futuro cercano».

¿Qué se está haciendo ahora mismo para paliar esa contaminación de los aviones?

Debido a la dificultad de recortar vuelos o encontrar un combustible alternativo, la industria de la aviación, a fin de cumplir los acuerdos de París, está intentando compensar el dióxido de carbono que produce mediante proyectos de reforestación.

El objetivo de estos proyectos es que las nuevas plantas sean capaces de absorber una mayor cantidad de dióxido de carbono.

Austrian Airlines, Easyjet o Virgin Atlantic son tres compañías que han realizado proyectos de este tipo. Otras compañías aéreas, como Delta, United o Jetblue en Estados Unidos, permiten comprar billetes con un extra para paliar la huella de carbono de esta manera.

Sin embargo, algunos analistas, como Andrew Murphy de Transport & Environment, una organización radicada en Bruselas, cree que estos proyectos no están sirviendo de mucho. ¿La alternativa? Nuevos combustibles y abandonar los subsidios a los actuales, no hay otra forma.

¿Qué podemos hacer en lo personal para reducir la contaminación de los aviones?

Lo cierto es que es un asunto complicado, y lo principal que podemos hacer se basa en volar menos y elegir transportes más sostenibles, como el tren.

Si hemos de volar, mejor no hacerlo en primera clase. Algunos estudios han calculado que las emisiones de volar en clase business pueden ser hasta tres veces más.

Del mismo modo, algunas líneas aéreas están usando biocombustibles con menos huella de carbono, lo que sería un incentivo para elegirlas si tenemos la opción. Pero la realidad es que, de momento, no hay solución sencilla y la contaminación de los aviones es uno de los principales retos ecológicos de cara al futuro.

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