Biodigestores, una alternativa ecológica para la gestión de residuos

Compromiso con el planeta

Los biodigestores son una alternativa sostenible que permite reciclar desechos orgánicos. Para ello, aprovechan fenómenos bacterianos naturales y son muy valorados, especialmente, en zonas agrícolas.

Te contamos todo lo que tienes que saber sobre un biodigestor, para que conozcas una de las alternativas más interesantes para la gestión de residuos orgánicos.

Biodigestores, una alternativa ecológica para la gestión de residuos

¿Qué es exactamente un biodigestor?

Un biodigestor es un dispositivo, formado principalmente por un contenedor hermético, que está diseñado para reaprovechar los desechos orgánicos animales y vegetales. Gracias a un biodigestor, estos desechos nos sirven para dos cosas:

  1. Obtener energía renovable.
  2. Obtener abono para la tierra.

Además, este biodigestor también evita los efectos nocivos de los residuos animales (los excrementos) que pueden llegar a contaminar el agua si llegan hasta ella o se filtran a través de la tierra.

El hecho de que un biodigestor pueda ser de muchos tamaños, adecuarse a diversas necesidades y no resulten una inversión demasiado grande, los hace muy atractivos para zonas aisladas o países en vías de desarrollo.

Un biodigestor soluciona dos problemas a la vez, disponer de desperdicios que son potencialmente nocivos y obtener recursos necesarios.

¿Cómo funciona un biodigestor?

Un biodigestor aprovecha, principalmente, mecanismos naturales bacterianos. Aunque los biodigestores varían en su funcionamiento, dependiendo de su objetivo principal, el mecanismo básico es el mismo en todos ellos.

Para empezar, se introducen en el reactor (el recipiente hermético principal) los residuos orgánicos. Estos pueden ser partes de las plantas de una cosecha que no se usan tras la recogida, excrementos de animales y humanos…

Este contenedor está configurado para separar partes más sólidas de otras más líquidas. Dentro de él, los procesos naturales de ciertas bacterias anaerobias que viven en los excrementos, actúan sobre esos desechos orgánicos. Se llama biodigestor porque lo que hacen esas bacterias es, literalmente, digerir esos desechos orgánicos.

Esta digestión produce dos efectos principales:

  1. La creación de biogás: Este gas biológico tiene como principal componente el metano, que tiene una buena capacidad energética. Puede servir para alimentar cocinas o cualquier dispositivo que permita combustionarlo y convertir esa energía en electricidad.
  2. La creación de abono: Tras la actuación de las bacterias, la parte no gaseosa de los desechos se convierte en un abono natural, rico en nutrientes y muy apreciado por la agricultura. Este abono no suele oler, o no tanto. Eso supone otra ventaja, ya que no requiere tratamiento adicional.

Como vemos, por un lado obtenemos energía renovable en forma de biogás, que es mucho más limpio que otros combustibles fósiles. Por otra parte, obtenemos recursos que permiten seguir manteniendo la agricultura y fertilizando los suelos de manera natural.

¿Qué ventajas tienen los biodigestores?

Muchas, siendo estas las principales:

1. Reducción de las emisiones de CO2

Esta reducción de emisiones se produce de diversas maneras. Para empezar y como hemos visto, los excrementos de animales producen metano. Este es uno de los gases de efecto invernadero más importantes. Dejar sin tratar todos esos excrementos con el biodigestor aumenta las emisiones.

Por otra parte, se aprovecha el biogás generado por el biodigestor, un gas mucho más limpio en emisiones que otros combustibles fósiles. Eso hace que no se tenga que quemar carbón o petróleo.

Además, el hecho de reaprovechar la parte sólida como fertilizante hace que no sea necesario fabricar nuevos recursos para abonar la tierra, lo que reduce el CO2.

2. Reducción de la contaminación en general

Hay que tener en cuenta que, si se dejan sin tratar con un biodigestor, los residuos orgánicos pueden ser peligrosos. Los excrementos se pueden filtrar en acuíferos y las bacterias nocivas que contienen pueden provocar enfermedades.

Además, también se eliminan lo que de otro modo se convertiría en basura, de manera que los restos de cosechas y excrementos no están por cualquier lado, atrayendo insectos, pudiendo incendiarse o llenando todo de mal olor.

3. Obtención de energía renovable

Como vemos, el biodigestor provoca un «círculo virtuoso». Se reaprovechan los restos de cultivos, que sirven de abono para nuevas cosechas. Además, proporciona energía en entornos rurales o remotos, donde es más difícil llegar con medios tradicionales, como instalaciones eléctricas.

4. Son aptos para zonas en desarrollo y con menos recursos

Un biodigestor no es una inversión demasiado cara, tampoco requiere de una gran tecnología o un mantenimiento constante. 

Eso los hace ideales para ayudar a zonas en desarrollo o más pobres, donde se puede fomentar la autosostenibilidad.

5. Reduce la carga de trabajo

Como el biogás está disponible al instante, eso reduce la carga de trabajo para conseguir leña o combustible de otra manera. Una tarea que, en muchas ocasiones, recae en niños, que tienen que ayudar en vez de dedicarse a su educación.

Como vemos, un biodigestor es un invento sencillo, ingenioso y muy útil, para aprovechar desechos orgánicos y convertirlos en energía renovable y abono de calidad.

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