Cohousing y otras formas de consumo colaborativo

Eficiencia energética

La economía colaborativa es uno de los modelos alternativos de economía que ha irrumpido con fuerza en los últimos años. Otros tipos son la economía sostenible, la circular, la social, del bien común, etc. Pero, concretamente, la economía colaborativa ha generado un fuerte debate en la sociedad que la ha hecho más conocida que estos otros modelos. Estamos hablando de ciertas formas de consumo colaborativo, como son BlaBlaCar, AirBnB, Uber…

Sin embargo, el consumo colaborativo es mucho más que grandes plataformas virtuales. Un ejemplo de ello es el cohousing, espacios que van más allá de compartir viviendas. En ellos, se comparten valores como la sostenibilidad ambiental, mediante la apuesta por fuentes renovables de energía. Así que, si quieres saber más sobre consumo colaborativo, el caso concreto del cohousing y cómo afecta al medio ambiente, no puedes perderte este artículo.

Apuesta por energía renovable
La sostenibilidad ambiental es un pilar del consumo colaborativo.

¿En qué consiste el consumo colaborativo?

Seguramente, ya habrás oído hablar sobre el consumo colaborativo, de hecho, es muy probable que lo hayas realizado, aún sin darte cuenta. Hay para quienes el consumo colaborativo es la gran solución a la transformación social, mientras que para otros no significa más que competencia desleal.

Si bien es cierto que es un concepto que está en auge actualmente, la economía colaborativa se viene realizando desde tiempos inmemoriales, aunque no siempre bajo el mismo nombre. El consumo colaborativo es la interacción entre dos o más individuos para satisfacer sus necesidades reales o potenciales. Lo que ha sucedido es que Internet ha potencializado la capacidad de interaccionar entre los sujetos, especialmente entre los más jóvenes.

De todas maneras, existe una gran ambigüedad sobre dónde están los límites de la economía colaborativa. Esto ha llevado a que, al igual que surgen en todos los modelos, existan casos que han aprovechado el auge del concepto para realizar su campaña de marketing. Como por ejemplo, aquellas enormes plataformas cuyo fin es la obtención de grandes beneficios sin tener en cuenta las condiciones laborales de todas aquellas personas que trabajan para ellas.

En España, el consumo colaborativo ha tenido una mayor aceptación que en otros países europeos, según un estudio del Observatorio Cetelem. En él se encontró que las prácticas de consumo colaborativo más comunes en nuestro país fueron la compraventa de objetos entre particulares y el intercambio de bienes y servicios entre particulares. Dentro de este intercambio de servicios, se engloban una gran variedad de actividades, desde el cuidado de mascotas hasta la ayuda en tareas de bricolaje.

Por otro lado, todavía queda un largo recorrido para igualarnos a otros países de Europa en lo que se refiere a el alquiler de viviendas entre particulares, el uso compartido del vehículo y, muy especialmente, en préstamos y finanzas entre particulares. El retraso en estos tres aspectos se debe a que requieren de un marco legislativo aún inexistente en el Estado español.

El consumo colaborativo se agrupa en tres grandes sistemas:

  • Sistemas basados en el producto: aquellos en los que usamos un producto sin ser propietarios del mismo. Por ejemplo: carsharing y alquiler de ropa.
  • Sistemas basados en mercados de redistribución: buscar una segunda vida a tus productos. Por ejemplo: mercadillos de segunda mano y rastros.
  • Sistemas basados en estilos de vida colaborativos: van más allá del producto, se busca gente para compartir experiencias. Por ejemplo: cohousing.
Mercadillo de segunda mano
La compraventa de artículos entre particulares está muy implantada en España

¿Qué es el cohousing? Un nuevo tipo de consumo colaborativo

El cohousing es un modelo de vivienda colaborativa en el que se combinan casas privadas con grandes espacios comunales. Además de esto, debe cumplir unas condiciones de autopromoción, autodiseño, autogestión y sostenibilidad ambiental. Si estas características no se cumplen, estaríamos frente a otro modelo de vivienda colaborativa que no sería cohousing.

Esta filosofía nace en la década de los 70 en Dinamarca y los Países Bajos. Fue impulsada por grupos de familias jóvenes, que disconformes con el modelo de vivienda tradicional, deseaban convivir de manera comunitaria. Así diseñaron modelos con espacios en los que compartir servicios, pero con viviendas privadas. Esta idea se extendió rápidamente entre muchos países, e incluso se adaptó para personas mayores en senior cohousing.

En España se han implantado principalmente este modelo adaptado a las personas mayores, por lo que el cohousing se ha traducido a jubilar. Un jubilar es una comunidad autogestionada de mayores diseñada por ellos mismos, cuyo objetivo es envejecer bien, con autonomía y dignidad. En él se revitaliza a sus integrantes fomentando la colaboración, el liderazgo y las ganas de crear juntos.

No hay que asociar el jubilar como una nueva concepción de las tradicionales residencias de ancianos, ya que en ellas no se dan las condiciones de autogestión que caracterizan el cohousing. Se trata más bien de una comunidad de vecinos, donde la creación de comunidad es previa a la construcción de las instalaciones. Al final, es el diseño social lo que define al jubilar, y no su diseño arquitectónico.

Pero, ¿cómo es el diseño de estas comunidades? El diseño también es realizado por los integrantes de la comunidad, o por lo menos todo lo que les sea posible. Aun así, existen dos puntos en común: suelen estar compuestos entre 10 y 20 viviendas privadas y existe una casa común.

Las viviendas privadas son semejantes a una casa normal, quizás más pequeñas, ya que se busca el máximo aprovechamiento posible del espacio. Cuentan con dormitorios, baños, cocina, estudios y, por norma general, un porche para incentivar la vida comunitaria. Mientras, la casa común está diseñada para ser el centro de la comunidad. En ella encontramos el gimnasio, la lavandería, salas de reunión y comedores amplios en los que celebrar fiestas y comidas comunitarias.

En España ya existe una notoria cantidad de proyectos jubilares. En Cataluña puedes encontrar tanto en Barcelona como en Sardañola del Vallés y en Vendrell. En Madrid existe en Torremocha del Jarama. En el barrio de Vallecas se está implantando la primera cooperativa de viviendas en derecho de uso. También hay jubilares en San Miguel de Meruelo (Cantabria) y Valladolid, además de otros proyectos en diversos municipios en fases más iniciales.

beneficios ambientales cohousing
El cohousing se basa en el modo de vida comunitario, la autogestión y el respeto por el medio ambiente

Beneficios ambientales del cohousing

El cohousing se fundamenta sobre tres pilares: el social, el medioambiental y el económico. Todos los proyectos deben tener en cuenta estos tres aspectos para poder desarrollar una buena comunidad. Por lo tanto, sin sostenibilidad ambiental no estaríamos ante un proyecto de vivienda colaborativa tal como se entiende.

Pero, ¿cómo se consigue esa sostenibilidad ambiental, ese equilibrio con el medio ambiente? Aquí, cada proyecto tiene sus propias estrategias, influidas por las condiciones particulares de localización y capacidad económica, pero las más comunes son:

  • Arquitectura sostenible

La sostenibilidad ambiental comienza en el propio diseño de la comunidad, y esto es una premisa básica universal. Dos aspectos fundamentales a tener en cuenta a la hora de diseñar las instalaciones son: los materiales a utilizar y el consumo de energía que requerirán los edificios en el futuro para su uso.

En lo que al uso de materiales respecta, podemos encontrar proyectos mitigadores, compensadores o absorbentes. Los mitigadores son aquellos que buscan materiales ecológicos para mitigar su impacto, los compensadores realizan programas de compensación de las toneladas de CO2 emitidas durante la construcción, y los absorbentes introducen biodiversidad vegetal a la construcción mediante cubiertas y fachadas vegetales.

  • Fuentes de energía renovables

Sobre consumo de energía, el objetivo final es el diseño de edificios de consumo de energía casi nulo. Es decir, instalaciones que en su etapa de uso gasten la mínima cantidad de energía posible. Aunque esto, a día de hoy es realmente complicado.

Por ello, la opción más habitual es la contratar comercializadoras de electricidad 100% renovable. Esto se puede completar, a su vez, con una climatización a través de la geotermia.

  • Espacios verdes

Otro elemento que nunca falta en estos proyectos son los espacios verdes, con los beneficios ambientales, sociales y psicológicos que les acompañan. Son bancos de oxígeno y captadores de CO2, facilitan y favorecen las interacciones sociales, así como combaten el estrés, la ansiedad y la depresión.

Dentro de los espacios verdes, los huertos comunitarios son el componente estrella. La producción de frutas y verduras ecológicas reduce el uso de fertilizantes químicos sintéticos, reduciendo la contaminación de aguas y suelos, así como el impacto negativo de estos en la salud.

espacios verdes sostenibles
Los espacios verdes y los huertos comunitarios con elementos comunes en todos los jubilares.

El consumo colaborativo se basa en unas premisas de reducción y reutilización de los recursos, por lo que el respeto hacia el medio ambiente es intrínseco a él. Además, diversos modelos concretos como el cohousing van un paso más allá al incluir energía proveniente de fuentes renovables.

En Enérgya-VM tenemos un compromiso medioambiental de apuesta por la energía limpia como camino para garantizar un futuro sostenible. Por ello, suministramos electricidad generada totalmente por fuentes renovables a sus clientes desde 2007, tal como avala la CNMV.

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