¿Cómo se tratan los residuos nucleares?

Compromiso con el planeta

La energía nuclear es una fuente muy poderosa con dos riesgos principales: los accidentes y los residuos nucleares. Ambos encierran un enorme peligro y, por eso, es importante evitar los primeros y tratar adecuadamente los segundos.

¿Cómo se procesan los residuos radiactivos? ¿Qué se puede hacer para que no representen un peligro?

Ahora que España está en el camino de dejar de utilizar energía nuclear, y cerrar todas sus centrales en unos años, te contamos cómo se tratan los residuos nucleares y todo lo que necesitas saber sobre el tema.

¿Cómo y por qué se generan los residuos radiactivos?

Los residuos nucleares se originan por diversos motivos. Los principales son:

  • Las operaciones habituales de las centrales nucleares.
  • El desmantelamiento y cierre de dichas instalaciones.
  • Posibles incidentes que generen desperdicio radiactivo que haya que tratar.
  • Las actividades de minería del uranio.
  • Las actividades de otros lugares donde se manejen elementos radiactivos (por ejemplo, instalaciones médicas que los usen).

Es decir que, como vemos, aunque por ejemplo una central nuclear no realice emisiones durante la generación de energía (lo que ves salir por sus torres es vapor de agua inofensivo), sí deja desperdicios una vez usado el combustible radiactivo.

¿Qué tipos de residuos nucleares se generan?

Normalmente, los tipos de residuos nucleares se clasifican por su peligrosidad, la cual depende de su nivel de radiactividad.

El Consejo de Seguridad Nuclear español distingue entre:

  • Residuos de baja y media actividad. Son los que contienen radionucleidos con un período de semidesintegración igual o menor a 30 años. Es decir, tienen una vida «corta» y, en unos cientos de años, generarán una radiactividad similar a la que habitualmente encontramos en nuestra vida diaria.
  • Residuos de alta actividad. Los que tienen un período de semidesintegración superior a 30 años. Además, pueden emitir calor y permanecer activos nada menos que varios miles o decenas de miles de años.

Los primeros residuos se generan, por ejemplo, en actividades de desmantelamiento de centrales nucleares o actividades médicas.

Los de alta actividad están constituidos sobre todo por el combustible gastado que se genera durante la operación de las centrales nucleares.

¿Cómo se tratan los residuos nucleares?

Mediante una serie de procedimientos, tanto físicos como químicos, que tratan de cambiar las características naturales del residuo. De ese modo, tratan de hacerlo más seguro, o bien, más sencillo y económico de gestionar.

Los 3 principales conceptos de tratamiento de residuos radiactivos, según el Consejo de Seguridad Nuclear son:

  • La reducción del volumen de residuos. Que se puede conseguir con procesos de evaporación, filtrado, centrifugación o descontaminación.
  • La eliminación de los radionucleidos cuando se puede. Mediante procesos de precipitación o desgasificación.
  • El cambio de la composición del residuo. Mediante solidificación o reacción de cementación.

A todos estos procesos se les suele llamar acondicionamiento de los residuos.

Una vez acondicionados, se obtiene un producto final que se puede transportar o almacenar (de manera temporal o definitiva) con menor riesgo que si no los hubiéramos tratado.

Todo esto ya nos da una pista de cuál es el tratamiento final y general de los residuos radiactivos: Se almacenan de manera segura tras haber intentado reducir, en la medida de lo posible, su peligrosidad.

Es decir, que al contrario que otros materiales, que se pueden reutilizar como el aluminio, o se pueden transformar y eliminar (como la biomasa si la quemas), los residuos nucleares solo pueden guardarse.

¿En qué consiste el proceso de almacenamiento de residuos nucleares?

Básicamente, en colocarlos en un lugar seguro e interponer barreras de protección (como por ejemplo, hormigón) entre los residuos y el medio ambiente, de manera que no afecten a la flora, fauna y personas.

¿Dónde se tratan y almacenan los residuos nucleares?

En la mayoría de ocasiones, las propias centrales nucleares disponen de instalaciones de tratamiento y almacenaje de residuos de este tipo.

En ellas realizan procesos de cementación y compactación para reducir el volumen de residuo sólido. De hecho, algunas centrales tienen plantas de desecación que reducen mucho el volumen.

Todos estos procesos se realizan de acuerdo a lo establecido en el  Programa de Control de Procesos (PCP) dentro la guía de seguridad 9.1 del Consejo de Seguridad Nuclear. Posteriormente, ese residuo tratado se coloca en piscinas especiales.

Cuando las piscinas de las centrales ya no tienen más capacidad, se trasladan a Almacenes Temporales Individualizados (ATI), como por ejemplo, el que existe en la central de Trillo.

El almacenamiento en las centrales nucleares es de carácter provisional (aunque solo sea porque las que no se han cerrado ya, lo harán en un futuro). ¿Dónde se almacena de manera definitiva?

En España existe el Centro de Almacenamiento de El Cabril, en la provincia de Córdoba, donde se depositan residuos de baja y media actividad.

España tiene previsto, desde hace ya casi 8 años, la creación de un ATC (Almacén Temporal Centralizado) en la localidad de Villar de Cañas (Cuenca). El plan es depositar allí todos los residuos, pero tras todos estos años, y por diversas razones, el ATC sigue en el aire.

Como vemos, los residuos nucleares no se pueden eliminar. Por eso, la gestión final consiste en depositarlos en lugar seguro, bajo capas de hormigón y otras barreras.

Peligrosos durante cientos y miles de años, estos residuos son otro motivo más para una transición rápida a energías limpias.

Icono

¿Tienes dudas? ¿Necesitas asesoramiento?

Te llamamos sin compromiso