Aprende a realizar un consumo energético responsable para frenar el cambio climático

Eficiencia energética

El cambio climático es ya una realidad que pocos se atreven a negar, así como el papel que ha desarrollado la humanidad en su incremento en las últimas décadas. El consumo de recursos naturales y la emisión de residuos y gases contaminantes son algunas de las causas que nos han llevado hasta este punto. Pero aún estamos a tiempo de revertirlo, o al menos frenarlo, haciendo un consumo energético responsable. Muchas empresas están adoptando un compromiso con el medio ambiente para hacer de su actividad lo más sostenible posible.

 

Pero esto no es solo tarea de las empresas. Todos y cada uno de nosotros tenemos mucho que decir y que aportar en esta lucha. Desde nuestros hogares, nuestros puestos de trabajo, o simplemente a través de nuestras más simples rutinas. Conseguir que se reduzca el cambio climático es responsabilidad de todos. Y si no sabes por dónde empezar, no te apures. Aquí, te contamos las acciones más sencillas para tener un consumo energético responsable.

 

efectos cambio climático
Aún estamos a tiempo de ralentizar los efectos del cambio climático

Hogares sostenibles: aprende a hacer consumo energético responsable

Sí, aunque parezca increíble, podemos poner nuestro granito de arena contra el cambio climático desde nuestra propia casa. Por supuesto, requerirá de un poco de esfuerzo por nuestra parte, ya que el planeta no se va a salvar mientras nosotros estamos sentados en el sofá. Pero, ¿existe algo que merezca la pena y que no requiera de un ligero sacrificio?

 

En primer lugar, una de las cosas más importantes y que más contribuyen al cambio climático es el consumo de energía, por ello, es importante realizar un consumo energético responsable. Por lo que primero tenemos que revisar es qué tipo de energía estamos consumiendo en nuestras casas. Resulta claro que no es lo mismo que nuestra electricidad provenga de una central nuclear, que de una planta de carbón o que de un parque eólico. Obviamente, la electricidad que recibimos en nuestra casa es la misma, venga de donde venga. Pero el impacto que se genera por producir dicha electricidad varía mucho de una opción a otra.

 

Por lo tanto, una primera acción que debemos de tomar es la de cambiar nuestra comercializadora de electricidad por una que nos asegure una electricidad proveniente 100% de fuentes renovables. Esto, desde la liberalización del mercado eléctrico español, es realmente sencillo. Y siendo sinceros, tampoco nos supone un esfuerzo supremo y nos podemos terminar ahorrando una cantidad importante de dinero a la vez que cuidamos del planeta.

 

Pero proveernos de energía verde no es suficiente, también debemos de vigilar y reducir nuestro consumo. Ya que contra más gasto energético, mayor cantidad de recursos se necesitarán para generar dicha energía. A la hora de mejorar la eficiencia energética en nuestros hogares, son muchos los puntos por donde podemos empezar.

 

Uno de los más básicos es la iluminación. Si hace uno años lo recomendable era cambiar las bombillas tradicionales por las de bajo consumo, la tecnología actual más eficiente de todas es la iluminación LED. Además, ya no hay por qué esperar hasta que se funda una bombilla antigua para cambiar a una LED. Los precios de estas últimas han descendido tanto, que el ahorro en electricidad cubre la inversión necesaria para cambiar la iluminación.

 

Otro punto muy importante para disminuir nuestro consumo energético y reducir, así también, nuestro impacto en el medio ambiente, es el gasto de stand by. Esa luz que se queda encendida cuando apagamos algún aparato electrónico desde el mando a distancia es responsable de gran parte del gasto eléctrico en nuestras casas. Por lo que controlarlo y hacer un consumo energético responsable se vuelve una prioridad.

 

energías renovables
Las fuentes limpias de energía son una clara solución para reducir la contaminación ambiental.

 

 Consumo energético responsable

No solo nuestras casas tienen un impacto en el medio ambiente, sino que cómo actuamos nosotros y cómo consumimos también definirá nuestra huella de carbono. Como consumidores tenemos el gran poder, y por ello la gran responsabilidad, de determinar qué productos compramos. Cuanto mayor sea la demanda de un tipo de productos, mayor será la oferta de estos. La mejor muestra de ello ha sucedido con los productos ecológicos. Hace unos años tenían una representación residual en los supermercados, pero hoy en día los podemos encontrar en cualquier superficie.

 

Sin embargo, que un producto sea ecológico no quiere decir que no lleve detrás una gran cantidad de emisiones liberadas. Por ejemplo, España, a pesar de ser el primer productor y consumidor de legumbres en Europa, importa de Argentina, Canadá o México cerca del 80% de legumbres que consumimos. ¿Qué quiere decir esto? Que las lentejas que nos comemos han recorrido miles de kilómetros antes de llegar a nuestro plato, con la emisión de gases que dicho transporte lleva asociado.

 

Por ello, es mejor en la mayoría de los casos apostar por productos locales y de temporada. Así reduciremos la contaminación producida por los transportes transoceánicos e incentivaremos la economía local. Así que, antes de decantarnos por un producto u otro, pensar en qué posible huella ecológica hay detrás de ellos debe de convertirse en un criterio más de compra.

 

Otra manera de ayudar a nuestro planeta es salirnos un poco de la dinámica de comprar, acumular y tirar que rige nuestra manera de consumir, más si cabe en estas fechas navideñas. Durante años hemos creado un sistema de producción, distribución y consumo bajo la premisa de que los recursos eran infinitos. Pero las reservas de combustibles fósiles, minerales, agua, etc. son cada vez más escasas. Y, en muchos casos, la gestión de residuos no está siendo lo ideal que debería para asegurar la vuelta de estas materias primas al ciclo de producción.

 

Pero existen una gran cantidad de alternativas alejadas de esta lógica consumista desenfrenada. Redes de intercambio, mercadillos de segunda mano, sistemas de préstamo, servicios de alquiler, productos de comercio justo… Las opciones son muchas y muy variadas para transformar nuestro consumo hacia uno responsable y sostenible con nuestro entorno.

 

alternativas de consumo
Los mercadillos de segunda mano son una de las alternativas al sistema consumista insostenible

 

Prácticas para un mundo verde

Uno de los hábitos sobre los que tenemos que tomar una decisión diariamente y que más impacto tiene en el medio ambiente es nuestra manera de desplazarnos. El transporte es el principal foco de emisión de gases de efecto invernadero. Esto engloba tanto el transporte de mercancías, del que ya hemos hablado antes, como el de personas.

 

Cada litro de combustible que quema el motor de un coche libera aproximadamente 2,5 kilos de CO2. Si calculamos la cantidad de litros que repostamos al mes, nos podemos hacer una idea de cuánto contaminamos simplemente para ir de un sitio a otro. Además, si el mantenimiento del vehículo no es el adecuado o vamos a una velocidad superior a la recomendada, dicha emisión aumentará significativamente.

 

Existe una amplia oferta de alternativas para desplazarnos sin contaminar, especialmente dentro de las grandes ciudades. Podemos optar por caminar, ir en bicicleta, en transporte público, usar algún vehículo eléctrico, etc. Incluso, si compartiéramos el coche se conseguiría un gran descenso de la contaminación atmosférica, que tanto afecta a nuestra salud y la de nuestro planeta.

 

El último consejo para mitigar el cambio climático es aplicar las famosas 3 erres de la sostenibilidad: reducir, reutilizar y reciclar. Reducir nuestro consumo y comprar productos con la menor cantidad de envases y/o embalajes posibles disminuirá notablemente el impacto ambiental.

 

Asimismo, apostar por materiales reutilizables, como bolsas de tela, botellas de metal o vidrio, fiambreras de cristal, servilletas de tela… Todo lo que sea eliminar de nuestro uso los plásticos y otros materiales desechables ayudará enormemente al medio ambiente y llegar a tener un consumo energético responsable.

 

Y, por último, separar y reciclar la gran cantidad de residuos que generamos a lo largo del año. De esta manera, nos aseguraremos de su correcta gestión e inclusión de vuelta en los ciclos de producción. Evitaremos así la necesidad de extraer más recursos naturales de las ya diezmadas reservas del planeta reduciendo al mismo tiempo la contaminación del aire, agua y suelo. Se calcula que reciclar la mitad de la basura que generamos en casa ahorraría más de 730 kilos de CO2 al año.

 

ventajas de reciclar
Separar y reciclar los residuos que generamos nos asegura su vuelta al ciclo productivo.

 

En resumen, es mucho lo que podemos hacer cada uno de nosotros para garantizar la sostenibilidad del planeta. La humanidad está consumiendo una cantidad de recursos naturales para satisfacer sus necesidades equivalentes a 1,6 planetas. España necesitaría casi el triple de superficie para producir todo lo que consumimos. Por lo tanto, un cambio de modelo se hace cada vez más necesario.

 

En Enérgya-VM creemos que tan solo mediante un compromiso real con el medio ambiente y un sistema sostenible con el entorno que nos rodea, las generaciones futuras podrán disfrutar de un planeta habitable. Por eso, suministramos ,desde 2007, electricidad proveniente de fuentes renovables a nuestros clientes, tal como avala la CNMC.

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