¿Cuál es la relación de la agricultura sostenible con la ecología?

Eficiencia energética

Los tiempos han cambiado y ahora estamos mucho más concienciados sobre lo que comemos y cómo se produce. Por eso, uno de los sectores más en auge es la agricultura sostenible.

En contraposición al modelo de cultivos intensivos que no tienen en cuenta el medio ambiente, ha surgido una nueva agricultura que cuida el equilibrio entre la producción de alimentos y la conservación de la tierra y el entorno.

Por eso, te explicamos en qué consiste la agricultura sostenible y cómo se relaciona con la ecología y el cuidado del medio ambiente.

¿Qué es la agricultura sostenible?

Aunque no hay una definición uniforme de agricultura sostenible, los 5 principios de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) son la mejor guía.

Así, la agricultura sostenible es aquella que:

  • Mejora la eficiencia en el uso de los recursos naturales para la producción.
  • Conserva, protege y mejora esos recursos que utiliza.
  • Protege y mejora los medios de vida rurales y el bienestar social de la comunidad.
  • Aumenta la resiliencia de las personas, las comunidades y los ecosistemas, especialmente ante fenómenos como el cambio climático o la volatilidad del mercado de alimentos.
  • Se guía por una buena gobernanza, es decir, una toma de decisiones adecuada que tenga en cuenta la producción de alimentos suficiente para todos, junto a la sostenibilidad de los sistemas naturales y humanos.

Así, una agricultura que se guíe por estos 5 principios se puede considerar agricultura sostenible. Como vemos, se trata de combinar una producción suficiente y justa de alimentos (tanto para compradores como para vendedores) a la vez que, no solo se conserva el medio ambiente, sino que se mejora.

¿Cómo se aplica la agricultura sostenible?

Básicamente, llevando los principios anteriores a la práctica mediante acciones tales como:

  • El uso de abonos más naturales que no alteren el equilibrio de la tierra.
  • Prácticas de cultivo que no sean intensivas, dejando que el suelo recupere sus nutrientes de manera natural.
  • El reciclaje y el aprovechamiento de cualquier desecho, orgánico o no, en la medida de lo posible. También el uso de materiales reciclables y la disminución de plásticos en la venta final de los alimentos.
  • El uso de energía renovable en todos los pasos posibles del cultivo y la comercialización.
  • Prácticas de agricultura biodinámica, consistente en combinar agricultura y ganadería generando un equilibrio y un mejor aprovechamiento. Por ejemplo, reciclando desechos animales para fabricar abono y alimentando a estos con partes de las plantas no comestibles por humanos, pero preferidas por ellos.

¿Qué beneficios produce esa agricultura sostenible y cómo se relacionan con la ecología?

Cuando la agricultura es verdaderamente sostenible, se producen multitud de beneficios. Estos son tanto ecológicos como sociales y nos gustaría destacar:

  • Precios justos para compradores y también para productores, de manera que la agricultura sostenible suponga rentabilidad y prosperidad para las familias de las zonas agrícolas y la comunidad en la que se integran.
  • Un consumo responsable, donde la agricultura no significa agotar los recursos, sino que mantienen un equilibrio y, por tanto, se convierten en renovables. De esta manera, se garantiza el alimento para las generaciones actuales, pero también para las futuras.
  • Unas tierras de cultivo llenas de nutrientes, sanas y regeneradas. La FAO ha advertido en varias ocasiones del peligro del agotamiento de los suelos, debido a la agricultura intensiva. Cada vez hay menos nutrientes y eso se puede trasladar a los alimentos, pero se puede revertir, con un mayor empleo de la agricultura sostenible.
  • Una protección de la biodiversidad, tanto de la flora como de la fauna. Esto se consigue gracias a no utilizar pesticidas o sustancias agresivas que puedan afectar al ecosistema de la zona, además de cuidarlo e integrar los cultivos en él, en vez de deforestar para tener más espacio.
  • Una lucha directa contra el cambio climático, precisamente mediante esa conservación del entorno. Todos hemos visto esos bosques talados para hacer hueco a tierras de cultivo intensivas. La agricultura sostenible opta por un enfoque radicalmente distinto, que no altera el equilibrio del clima.

Como vemos, la agricultura sostenible y la ecología están íntimamente relacionadas en todos los sentidos. Sus objetivos son los mismos: la conservación del entorno y una relación equilibrada entre todos los que viven en él (animales, personas y plantas). 

Actualmente, nos encontramos en una época de grandes desafíos, con una población cada vez más numerosa y un planeta afectado por el calentamiento global. En este contexto, y según los principales organismos encargados del tema, la agricultura intensiva no es sostenible

Igual que en el caso de combustibles fósiles, se está produciendo un cambio en la producción y el consumo de alimentos. La agricultura sostenible es la única solución para tener comida suficiente para todos y, a la vez, un planeta en el que vivir.

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