El uso de plantas resistentes contra el cambio climático

Compromiso con el planeta

Dentro de la lucha contra el cambio climático, la reforestación y la gestión de plantas y cosechas va a ser fundamental por muchos motivos. Por eso, te hablamos de plantas resistentes contra el cambio climático y de los avances en este sentido.

Como siempre, vamos a ver detalles fascinantes que pueden hacer que ganemos la batalla contra el calentamiento global.

Los distintos tipos de plantas resistentes contra el cambio climático

Con la subida de temperaturas en el planeta, se producen fenómenos importantes que alteran el equilibrio ambiental. Cambios de temperatura, de frecuencia de lluvia, de fauna que se alimenta de las plantas, parásitos nuevos adaptados al clima… En definitiva, la flora se ve alterada y, por eso, hay que pensar en plantas que aguanten estas nuevas condiciones.

En general, hay que considerar varios tipos de plantas resistentes al cambio climático:

  1. Plantas para cosechas que aguanten las nuevas y cambiantes condiciones climáticas.
  2. Plantas que sean capaces de revertir el calentamiento global y las alteraciones producidas por el mismo.
  3. Plantas que sean capaces de producir una reforestación rápida, para compensar el daño y recuperar hábitats naturales.

Como vemos, son varios frentes, así que vamos a verlos uno a uno con detalle.

1. Plantas resistentes contra el cambio climático que conserven y mejoren las cosechas alimentarias

El frente más importante y urgente es ser capaces de encontrar plantas que aseguren el alimento bajo nuevas condiciones climáticas. Es decir, cosechas más resistentes.

Con el calentamiento global se producen fenómenos climáticos más acentuados. Hablamos de temperaturas más elevadas en general, que pueden dar lugar a sequías más largas y que, a continuación pueden desembocar en lluvias torrenciales. Esta combinación es terrible para nuestras cosechas.

Es por eso que la ciencia está desarrollando arroz, trigo o plantas de judías verdes y otros alimentos, que sean más resistentes a estas nuevas condiciones extremas y cambiantes.

La iniciativa europea DROPS (Drought tolerant yielding plants o Plantas de cosecha resistentes a la sequía) es un ejemplo. En ella se quieren identificar variedades más resistentes, así como trabajar con los mecanismos de las plantas que regulan el uso y la eficiencia del agua, para aumentarla.

No solo se están realizando esfuerzos a través de la investigación y el trabajo con los mecanismos de las plantas. Los científicos también están inmersos en otras labores más artesanales, como las de buscar variedades raras de semillas por todo el mundo que resistan mejor el cambio climático.

2. Plantas resistentes al cambio climático que contribuyan a reducirlo

Dentro de este apartado nos encontramos con toda una labor para encontrar plantas que sean capaces de almacenar más dióxido de carbono en sus raíces

La reforestación se ha demostrado como uno de los mecanismos que pueden ser más efectivos (y más económicos) contra el calentamiento global. De hecho, algunos países como China o India han apostado fuerte por esta estrategia y lideran este frente.

Según datos de la NASA, hay un 5% más de superficie verde en el planeta que al inicio de la década de los 2000. El 25% de esa ganancia se debe a China. Aunque no compensa los niveles de emisiones, es mejor que nada.

El objetivo es que esa reforestación, si se realiza con plantas que sean más eficientes a la hora de capturar dióxido de carbono, puede aumentar enormemente su efectividad. Las plantas capturan este dióxido de manera natural, para convertirlo en azúcares y biomasa, que usan de alimento.

3. Plantas resistentes al cambio climático que produzcan una reforestación rápida

Otra manera de luchar contra el cambio climático a través de la reforestación y producir un impacto mayor es, simplemente, hacerlo más rápido.

Al fin y al cabo, más plantas significa más captura natural de dióxido de carbono de la atmósfera.

Para ello, hay varios frentes. 

Por un lado, plantar árboles de crecimiento rápido. Esto es interesante, pero se debe hacer sin poner en peligro la biodiversidad. Si plantamos árboles que crecen rápido, pero no son autóctonos de una zona, alteramos el equilibrio del ecosistema.

Debido a lo anterior, y a que no podemos, simplemente, plantar más árboles como sea, se están empleando otras estrategias en este sentido. Por ejemplo, usando mega-árboles como solución. Cuidarlos y plantarlos adecuadamente puede ayudar mucho debido a su enorme capacidad de absorción.

Por otro lado, la tecnología ayuda con proyectos de reforestación rápida y agresiva de especies locales. ¿Cómo? De diversas formas, pero una de las más curiosas es con el uso de drones para esparcir las semillas.

Como vemos, las plantas resistentes al cambio climático, que lo aguantan y ayudan a revertirlo, van a ser una estrategia clave dentro de la lucha contra el calentamiento global. La ciencia, la tecnología y lo artesanal se están uniendo para que esto sea posible.

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