Energías renovables en el espacio: El viento solar

Energía Verde

El mundo de las energías renovables es fascinante, porque impulsarán el futuro en nuestro planeta… y fuera de él. Por eso precisamente te hablamos del viento solar. Se trata de un fenómeno espacial que puede ser utilizado como energía renovable.

¿Qué es el viento solar? ¿Cómo se puede aprovechar y qué usos podemos darle? Viajamos al futuro para contarte esto y mucho más.

Qué es el viento solar

El viento solar es una corriente de partículas energizadas, principalmente electrones y protones, que emanan de la corona solar, la parte más externa del Sol. Estas corrientes circulan por el espacio a velocidades muy elevadas (unos 900 kilómetros por segundo).

La cuestión es, este viento solar, esta corriente de plasma que emite nuestra estrella, encierra una enorme cantidad de energía. Por eso, a la ciencia siempre le ha interesado cómo podría aprovecharla.

El viento solar como energía renovable

Hay que tener en cuenta que, mientras el sol siga ahí, el viento solar también estará. Tradicionalmente, este viento solar se ha visto como una manera inagotable y limpia de propulsar futuras naves espaciales. Sin embargo, desde unos diez años para acá, también se está investigando otro uso, el de fuente de energía inagotable y poderosa para nuestro planeta.

Examinemos un poco esos dos usos del viento solar, empezando por este último, que puede ser vital para un futuro más cercano que el de los viajes interplanetarios.

El viento solar como energía renovable para nuestro planeta

En teoría, y de acuerdo con los cálculos, la enorme cantidad de poder que contiene el viento solar podría abastecer de energía, limpia e inagotable, a todo el planeta. ¿Cómo podríamos aprovecharlo de esta manera?

Con un sistema muy similar al que propulsa una nave espacial mediante esta energía. Se trata de construir una vela solar. En este caso, una tan masiva que sea capaz de recolectar toda la energía necesaria, para transportarla hasta la Tierra.

Obviamente, el concepto de viento es metafórico. No hay corrientes de aire en el espacio, sino de esas partículas cargadas. La vela tampoco hace referencia a una vela de barco, impulsada por la pura fuerza de la corriente, pero sí se parece un poco en su forma.

Una vela solar está hecha de una superficie reflectante, que captura las partículas de los vientos solares cuando estas chocan contra ella. El cálculo es que un satélite con un cable de 1 kilómetro, que pudiera desplegar una vela de 8.400 kilómetros de superficie, podría generar 1 millardo de gigavatios.

Ese millardo es un 1 con 18 ceros detrás y hay que tener en cuenta que hablamos de gigavatios, es decir, 1 millón de kilovatios. Como vemos, la cantidad de energía que se puede extraer del viento solar es enorme. Estas cifras representan millones de veces lo que usamos actualmente.

De momento, todo lo relacionado con el viento solar como fuente de energía renovable está en fases muy teóricas todavía. De hecho, el mayor reto tecnológico del viento solar como fuente de energía inagotable para el planeta es cómo traer esa gran cantidad de energía a la Tierra.

Sin embargo, no solo el viento solar puede proveer a nuestro planeta, también puede impulsar nuestras naves espaciales.

El viento solar como energía renovable para los viajes interplanetarios

El uso del viento solar como impulsor de naves espaciales es algo que, teóricamente, se ha estudiado desde hace mucho y se ha puesto en práctica desde hace unos 10 años.

El 20 de mayo de 2010, la Agencia Espacial Japonesa puso en órbita IKAROS (Interplanetary Kite-craft Accelerated by Radiation Of the Sun) la primera nave real que consiguió usar el viento solar como propulsor, utilizando una vela solar de 20 metros de diagonal.

En 2015 se calculó que IKAROS se encontraba ya a unos 110 millones de kilómetros de la Tierra (como referencia, Marte se encuentra a algo más de 54 millones de kilómetros cuando está más cerca de nuestro planeta). Aunque el destino de IKAROS no es claro a día de hoy, no ha sido la única nave espacial impulsada por viento solar.

Sin embargo, lo cierto es que los otros lanzamientos exitosos han sido escasos, de naves muy pequeñas, como la Lightsail 1 y sus menos de 5 kilos.

Estas velas solares pueden ser magnéticas o eléctricas y, de hecho, se está investigando sobre supervelas solares eléctricas que podrían propulsar naves, para 2025, a velocidades de 100 a 150 kilómetros por segundo.

Esto significaría alcanzar Marte en poco más de 4 días cuando está más cercano a nosotros, suponiendo una revolución fascinante.

El viento solar es una energía inagotable y poderosa que se podría aprovechar para impulsar la vida en nuestro planeta y las naves que mandemos fuera de él. Por el momento, las investigaciones están aún en fases muy iniciales, pero sin duda el futuro es limpio y lleno de posibilidades.

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