Falsos mitos de las energías renovables

Generación

Las energías renovables están cada vez más aceptadas en la sociedad y más integradas en los diferentes sectores energéticos. A nadie le extraña encontrarse con parques eólicos o centrales solares formando parte del paisaje de nuestro país. Es tal la integración en el sistema eléctrico que hasta es posible contratar tu suministro de luz proveniente exclusivamente de fuentes renovables.

A pesar de todo esto, también es cierto que existen ciertas leyendas urbanas sobre las energías renovables que salen a la luz de vez en cuando. Afirmaciones como que no son viables económicamente, que son insuficientes e incluso hasta perjudiciales para el medio ambiente. Todos hemos escuchado alguna vez cualquiera de ellas, sino todas.

¿Pero son ciertas estas verdades que nos cuentan? En este artículo vamos a analizar las más importantes, estudiando si tienen algo de cierto o son simplemente falsos mitos incorporados al subconsciente popular que hay que desterrar.

mitos de las energías renovables
La creencia popular asocia las energías renovables a fuentes caras, insuficientes e incompatibles de energía.

 

1. Son más caras que las convencionales

Este razonamiento está muy extendido en España, de hecho esa fue la justificación bajo la cual que decretaron los parones a nuevas instalaciones con renovables en 2012 y 2014. Pero ello no lo convierte en verdad. Se basa, principalmente, en que cuando España empezó a invertir en el sector de las renovables, alrededor de 10 años atrás, su viabilidad económica solo era posible gracias a las ayudas ofrecidas por el Estado.

Pero el tiempo ha pasado, y los grandes avances en investigación y desarrollo han conseguido descender los precios muy notablemente. Por ejemplo, se han demostrado en proyectos en Dinamarca, India, México o Egipto en los que el precio de la energía renovable es menor. Para ello, se compara el coste del kWh, que en estos proyectos se sitúa en torno a los 0,05 dólares/kWh, respecto a lo que costaría producirlo a través de la energía nuclear o con combustibles fósiles.

Todo esto, sin tener en cuenta los costes indirectos asociados al resto de tecnologías contaminantes y que no tienen las energías renovables. Por ejemplo, la emisión de gases de efecto invernadero por la quema de gas, petróleo o carbón tiene un impacto directo sobre la salud humana, que termina repercutiendo en un gasto sanitario para remediar sus efectos. Asimismo, la gestión de los residuos nucleares también supone un gran quebradero de cabeza, tanto económico como logístico.

Tampoco se tiene en cuenta todos los insumos y ayudas estatales que reciben la energía nuclear y las térmicas de combustibles fósiles, como la moratoria nuclear y las primas al carbón. Estos aumentan más aún la diferencia a favor de las energías renovables. Que además no presentan unos costes de mantenimiento tan elevados y son más longevas que las energías contaminantes.

2. Aún no son suficientes para cubrir la demanda

En el año 2007, Greenpeace junto con el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la Universidad de Comillas publicaron el estudio “Renovables 100%”. En él se mostró que un sistema eléctrico basado en energías renovabels no solo era técnicamente viable, sino que también desde el punto de vista económico. Diez años después, y tras la fuerte bajada en los costes de la electricidad renovable, no cabe ninguna duda ya de su viabilidad.

Los detractores se basan en la gran dependencia a las condiciones meteorológicas de las energías renovables más conocidas, como la energía solar, eólica e hidráulica. Sin embargo, combinando estas opciones tradicionales con las nuevas tecnologías limpias como la energía marina, la geotermia, la biomasa, etc. sería posible garantizar el suministro eléctrico cada hora de cada día del año.

En otro trabajo posterior, titulado Energía 3.0, se probó que no solo es posible cubrir la totalidad de la demanda eléctrica a partir de fuentes renovables, sino que también el de toda la energía consumida en España. Para ello habría que apostar por sistemas de mejora en la eficiencia y gestión del sistema energético español, que garantizaría un ahorro de la mitad de energía, y costaría una décima parte del precio actual con energías más sucias.

Por lo tanto, esta leyenda urbana también se puede catalogar de falsa.

variabilidad energías renovables
La diversidad de fuentes renovables garantizaría completamente el suministro eléctrico

 

3. El sistema eléctrico no está preparado

Es muy común escuchar también que la red eléctrica actual no se encuentra adaptada a las condiciones especiales que supondría un sistema integrado totalmente por renovables. Para ello se basan en la mayor variabilidad y menor capacidad de almacenaje de este tipo de fuentes de energía. Sin embargo, eso es totalmente falso.

La red eléctrica está capacitada para soportar y manejar grandes proporciones de energía renovable. De hecho, es algo que viene realizando desde el primer momento sin que se vea afectado su estado. De hecho, se han registrado casos en Dinamarca de que la generación renovable sobrepasase el 100% de la demanda de electricidad y el sistema no haya sufrido ningún desperfecto. Simplemente sería necesario llevar a cabo una transformación gradual del sistema energético español que ajustase la producción y el consumo, así como mejorar la interconectividad entre países.

En lo que respecta al almacenamiento de energía y capacidad de respuesta ante picos de consumo, se suele decir que tan solo la energía hidráulica y la biomasa son las únicas con soluciones para dichos problemas. Este mito también es falso, ya que, por ejemplo, la electricidad de origen eólico se almacena bombeándose agua en presas reversibles. Así, cuando existen picos de demanda, se puede utilizar ese agua para generar electricidad con la hidráulica. En España hay un total de 2.700 MW de potencia instalados de presas reversibles con bombeo.

Para el caso de las energías solares, tanto térmica como fotovoltaica, se dan dos condiciones que desmontan este mito. Primero, que su mayor período de generación es cuando se produce la mayor demanda, a lo largo del día. Pero además, las plantas solares termoeléctricas utilizan unas sales que conservan la energía, y les permite seguir produciendo tras la puesta del sol.

4. Son perjudiciales para el entorno

Para finalizar, el último mito al que nos enfrentamos pone en tela de juicio la protección del medio ambiente a través de las energías renovables. Este es, quizás, el argumento menos sólido, ya que hoy en día la concienciación sobre los beneficios ambientales que suponen las energías renovables frente a los combustibles fósiles tradicionales están apartados de toda duda. La cero emisión de gases de efecto invernadero de las energías renovables las convierten en las grandes aliadas, y casi única opción, en la lucha frente al cambio climático.

El impacto negativo más común de las principales fuentes de energía renovable son el impacto del paisaje, presente en la energía solar, eólica e hidráulica. Pero, al tratarse de un impacto estético y fuertemente subjetivo tiene una difícil medición. Otro impacto habitual es la pérdida de cubierta vegetal y el uso del suelo, aunque esto dependerá del valor ecológico del ecosistema en el que se instala. Para evitar esto, tan solo convendría evitar espacios naturales protegidos o zonas donde habiten especies en peligro de extinción. Pero este efecto también es producido por las energías contaminantes, ya que también tienen que ocupar un espacio físico.

En casos más concretos, se acusa tradicionalmente a la energía eólica de causar un gran daño sobre la fauna, especialmente sobre las aves migratorias y los murciélagos. Para evitar esto, no se requiere nada más que realizar un estudio previo sobre las rutas migratorias que pueden verse afectadas, y en función a este situar el parque eólico allí donde no haya incidencia alguna en la fauna.

La hidráulica, por su parte, requiere de presas o embalses que alteran notablemente el perfil del río, modificando el caudal, la oxigenación, la temperatura y los materiales en suspensión. Por último, la energía solar fotovoltaica requiere de materiales para la construcción de los paneles comunes en la industria convencional. Pero el progresivo desarrollo de la tecnología de fabricación de estructuras y paneles solares supondrá una reducción del impacto ambiental debido a este concepto.

compatibilidad sistema eléctrico
La red eléctrica tiene la capacidad de soportar la posible variabilidad de las energías renovables

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  • Descripción de la imagen: La red eléctrica tiene la capacidad de soportar la posible variabilidad de las energías renovables

En resumen, la totalidad de los mitos que tenemos asimilados en la sabiduría popular sobre las energías renovables son totalmente falsos. Las energías renovables ni son más caras, ni son insuficientes, ni están inadaptadas al sistema energético actual ni causan un mayor impacto ambiental. Por lo tanto, ahora que tenemos claro la gran cantidad de ventajas que presentan frente a las fuentes de energía tradicionales muy contaminantes, es hora de que ejerzamos presión para que se fomente una mayor inclusión de las energías renovables en el sistema energético español.

Una manera para hacer dicha presión es contratar con una comercializadora eléctrica suministradora de electricidad renovable, como Enérgya-VM. Nuestro compromiso ambiental y social parte de una búsqueda de la satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer las de las generaciones venideras. Esto, junto con la satisfacción de nuestros clientes, son los pilares bajo los que rotan todas nuestras acciones y decisiones.

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