Fuentes de energía: las medusas y las algas marinas

Eficiencia energética

Siempre hemos visto a las medusas como esas invitadas incómodas en la playa, y a las algas como una parte del paisaje marino, o un alimento exótico. Pero, además de eso, son una sorprendente fuente de energía.

Te explicamos cómo las medusas y las algas pueden ser fundamentales en un futuro cercano, movido por energías limpias y renovables.

Las medusas como fuente de energía

En los últimos años, la población de medusas se ha disparado. Esto se ha producido, en buena parte, por acción del hombre. Estamos pescando de manera insostenible a sus depredadores naturales, como el salmón, y, además, la medusa es más resistente a la contaminación del mar que otras criaturas.

El aumento de esa población está provocando problemas. Desde la paralización que se produjo en una central nuclear, porque obstruyeron la refrigeración, hasta el daño en redes de pesca o plantas de desalinización.

Sin embargo, es posible que esto tenga un efecto secundario: La medusa puede ser clave para el sostenimiento de la fuente de energía renovable llamada a liderar el futuro: la energía solar.

Uno de los retos de la energía solar es la fabricación de paneles. Los materiales necesarios para los mismos no son 100% renovables. Ahí es donde entra la medusa, como pieza clave en esta fuente de energía.

Actualmente, se está investigando con la extracción de la Proteína Verde Fluorescente de la medusa. Esta proteína es la que hace que el animal brille y he aquí la clave: cuando se la combina con proteínas de bacteria que se activan con la luz, es posible construir una célula solar con propiedades energéticas muy interesantes.

Eso daría un vuelco a la energía solar actual, pasando a ser energía biosolar.

Para empezar, esta clase de células fotovoltaicas no resultarían caras, no usarían materiales que no se pueden renovar y tampoco contendrían sustancias perjudiciales para el medio ambiente. De esta manera, la sostenibilidad de la energía biosolar sería todavía mayor que la solar tradicional.

Pero no solo eso. Esta sustancia innovadora puede ser creada en forma de pintura de clorofila. Esta podría aplicarse encima de superficies como el Mylar© transparente y ser capaz de generar electricidad propia.

Con esta fuente de energía, aplicada en dispositivos como ordenadores o móviles, por ejemplo, se podrían recargar de manera limpia, sostenible y constante.

Científicos como Barry Bruce, de la Universidad de Tennessee, son pioneros en el campo de la fuente de energía biosolar, que está en auge. Y algunos consideran que las medusas pueden ser una de las grandes innovaciones en este campo, dentro de un futuro cercano.

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Las algas producen hasta 60 veces más aceite por hectárea que las plantas tradicionales que se utilizan hoy en día.

Las algas como fuentes de energía

Otra de las importantes innovaciones en cuanto a fuentes de energía limpia también flota en el mar: se trata de las algas. O mejor dicho, las microalgas.

Esta microalgas son organismos marinos muy pequeños que tienen una particularidad: convierten la luz del sol en energía.

Algunas de estas microalgas almacenan esa energía en forma de aceites naturales. De esa manera, y con las condiciones adecuadas, las algas pueden generar una gran cantidad de dicho aceite, que puede ser convertido en biocombustible.

La gran ventaja del alga como fuente de energía es que, cuando la cultivas, produce hasta 60 veces más aceite por hectárea que las plantas tradicionales que se utilizan.

El Departamento de Energía de los Estados Unidos está tan interesado en esta característica que, en 2017, anunció unos 8,8 millones de dólares en innovación relacionada con la investigación del alga como fuente de energía. Universidades y centros de investigación de California, Colorado y Ohio van a centrar sus esfuerzos en optimizar este proceso.

Además, el alga tiene otra ventaja fundamental: Necesita CO2 para crecer. Y eso es positivo, porque el CO2 es, actualmente, el gas que más contribuye al Efecto Invernadero y al cambio climático. Como el alga absorbe ese CO2, resultaría una fuente de energía neutral en cuanto a emisiones.

Es más, se está considerando la posibilidad de crear las granjas de algas al lado de centrales de energía. De esa manera, las emisiones de CO2 se redirigirían para hacer crecer la plantación.

Hay más de 100.000 clases diferentes de algas y, actualmente, los principales esfuerzos se están destinando a averiguar cuáles son las más efectivas como fuente de energía. Todavía se está en fase de investigación, de modo que la producción comercial no es inminente.

Cuando se consiga, supondrá otro cambio global en positivo. La producción propia de energía a partir de algas, además, no es tan dependiente de la ubicación de los países, lo que permitirá una independencia energética respecto a otras naciones.

Como vemos, puede que el futuro de las renovables venga del mar. No solo la energía mareomotriz y de las olas nos ayuda a crear un mundo más limpio. Las algas y las medusas pueden jugar un papel muy importante como fuente de energía, limpia y renovable, en los próximos años.

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