Calor humano, ¿una de las fuentes de energía alternativas?

Compromiso con el planeta

Por sorprendente que parezca, el calor humano es una fuente de energía renovable a nuestra disposición.

Las personas desprendemos calor y eso significa energía. Se ha calculado que un varón humano en reposo emite entre 100 y 120 vatios. Esta energía se renueva mediante la consumición de alimentos, que contienen las calorías que permiten seguir emitiendo esa energía mientras vivamos.

Los científicos no son ajenos a que somos fuentes de energía. Por eso, hay diversas iniciativas en marcha, o que se están perfeccionando, para aprovechar el calor humano.

Algunas de ellas son realmente fascinantes y te las mostramos aquí.

Cargando nuestros gadgets electrónicos con el calor emitido por el cuerpo

Una de las promesas del calor humano como fuente de energía es la de alimentar pequeños dispositivos electrónicos que llevamos encima, como relojes y otros wearables inteligentes.

La conversión de energía termoeléctrica se consigue por el llamado efecto Seebek, usando materiales que recogen el calor humano para transformarlo.

Aunque ya hay algunos aparatos que funcionan con calor humano, como el reloj térmico de Seiko o el Matrix Powerwatch, actualmente se está trabajando, sobre todo, en mejorar la eficiencia de esos materiales que cosechan nuestro calor corporal.

El objetivo es usarlos también en el revestimiento de hogares o tuberías, para reaprovechar el calor que se pierde y convertirlo en electricidad. Eso permitiría rebajar la factura de la luz y las emisiones de CO2.

Calentando el centro comercial más grande de Estados Unidos con el calor humano de sus visitantes

En Estados Unidos, el centro comercial forma parte de la vida diaria. Es uno de los lugares más visitados y preferidos para el ocio. Eso implica un gran gasto de energía en iluminación y, sobre todo, en calefacción durante los días fríos.

Sin embargo, el centro comercial más grande del país, el Mall of America de Minnesota, siempre se mantiene a una agradable temperatura de 21 grados. Y lo hace sin un sistema de calefacción central.

Una combinación del uso de luz artificial, el aprovechamiento de la luz solar y la absorción del calor humano de sus más de 40 millones de visitantes al año, mantiene ese agradable ambiente.

Y eso sin importar que las temperaturas medias en invierno en Minnesota están entre los -11º C y los -21º C.

fuentes de energía alternativas
Por sorprendente que parezca, el calor humano es una fuente de energía renovable a nuestra disposición

La estación central de trenes de Estocolmo, ingeniería verde que aprovecha el calor humano

De una manera similar al Mall of America, la concurrida Estación Central de trenes de Estocolmo también usa el calor humano de los más de 250.000 viajeros que pasan por allí.

El sistema se basa en recoger dicho calor humano mediante el sistema de ventilación. El calor es desviado hacia tanques de agua subterráneos. El agua, caldeada por el calor corporal y de otras fuentes (como los puestos comerciales de la estación o los aparatos electrónicos) circula a través de un sistema de tuberías, aclimatando el edificio.

Se ha calculado que ese sistema de absorción del calor humano ha reducido, en un 25%, la factura energética de la estación.

El edificio es toda una obra de ingeniería verde. En los meses cálidos, se aprovecha el agua de un lago cercano para refrigerar. Además, hay otros elementos de diseño y materiales que permiten el uso de energías renovables, como dejar entrar solo la luz del sol, pero no el calor, durante esos meses de verano.

El metro de París, calentando las casas cercanas y reduciendo las emisiones de CO2

Está claro que la forma más sencilla de aprovechar el calor humano como fuente de energía es hacerlo de manera directa. El metro de París también experimentó una reforma para hacerlo más eficiente y ecológico en su generación de energía.

Las calorías de los pasajeros, y el calor emitido por los trenes, permite mantener la temperatura del metro estable, entre 14º C y 20º C durante todo el año.

Pero no solo se calienta el metro. Basándose en la misma tecnología que la usada para la energía geotérmica, se recoge el calor de los túneles del metro y se lleva a tuberías de calefacción. Esas tuberías complementan la climatización de los pisos del distrito cercano.

Al inicio del proyecto, se calculó una reducción del 33% en la emisión de CO2 en el uso de la calefacción.

El futuro: Baterías alimentadas por calor humano e implantes cerebrales que duran para siempre

El futuro del aprovechamiento del calor humano es fascinante. Se está trabajando en mejoras como unas increíbles baterías de gel capaces de convertir ese calor en electricidad y cargar nuestro smartphone.

Eso permitiría ir más allá de pequeños relojes y wearables, además de terminar, de una vez por todas, con la necesidad de ir buscando un enchufe para nuestros teléfonos.

Además, aprovechar el calor humano también permitiría que los implantes cerebrales se carguen constantemente y perduren para siempre. En la actualidad, esos implantes, que se usan sobre todo en personas sordas o con problemas de memoria, suelen durar unos tres años.

Como podemos ver, el ingenio aplicado al aprovechamiento del calor humano, como fuente de energía renovable y limpia, no tiene límites y puede suponer avances increíbles.

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