Inversores solares: ¿Qué tipos hay y cómo funcionan?

Eficiencia energética

En Enérgya-VM te hablamos a menudo de instalaciones fotovoltaicas. En ellas, los inversores solares son uno de los componentes fundamentales, pero resultan algo desconocidos en comparación con los paneles, por ejemplo.

Como son una pieza básica para que todo funcione correctamente, te explicamos en detalle qué son los inversores solares, cuál es su función y qué tipos existen.

¿Qué es un inversor solar?

Un inversor solar es el componente de la instalación fotovoltaica que se encarga de convertir la corriente continua, que generan los paneles solares, en corriente alterna que pueda ser usada por nuestros aparatos eléctricos.

Es por esto que a los inversores solares también se les llama convertidores. Esta es su función principal y por la que reciben su nombre. Sin embargo, no es la única.

Otras funciones de los inversores solares

El inversor es, sin duda, un punto clave de nuestra instalación fotovoltaica porque, además de invertir la corriente para hacerla útil, puede hacer estas otras cosas:

  • Proteger la instalación. En caso de problema o cortocircuito deben poder parar la generación de energía.
  • Optimizar la producción de electricidad. De manera que puedan adaptar dicha producción a la situación solar que haya, la necesidad de energía que tengamos, etc.
  • Sincronizarse con la red eléctrica o las baterías. Para que todo funcione perfectamente y tengamos la energía más conveniente de las distintas fuentes que haya en nuestra instalación.
  • Recoger y ofrecer información útil. Referida a la producción de energía, el rendimiento de la instalación y de cada uno de los paneles para comprobar que todo funciona correctamente. En caso de que haya algún problema, el inversor proporciona información valiosa.

¿Tienen todos los inversores todas estas funciones a la vez?

No necesariamente, dependen del tipo de inversor que sea y la instalación que tengamos. 

Por ejemplo, si estamos conectados a la red sin baterías, puede no tener funciones de carga y control de las mismas, ya que no nos harán falta en principio.

En esos casos, el inversor será de los llamados «de conexión a red». Pero si tenemos una instalación 100% independiente de ella, tendremos un inversor que se suele denominar «de aislada». Es por eso que hay diferentes clases de inversores, dependiendo de lo que sean capaces de hacer y de la instalación que deseemos.

Los distintos tipos de inversores solares que hay

Comenzamos por las categorías fundamentales que hemos nombrado por encima y que hacen referencia a la naturaleza de nuestra instalación solar:

1. Los inversores de conexión a la red

Son los de las instalaciones solares que están conectadas a la red eléctrica general. 

Además de la conversión de corriente, tienen otra función principal muy importante, mantienen la tensión de la energía generada por los paneles solares un poco por encima de la de la red. De esa manera, se prioriza el uso de la energía solar, ahorrando todo lo posible gracias a utilizar primero el autoconsumo.

Además de eso, actúan como aparatos inteligentes, capaces de monitorizar en todo momento el estado de la instalación y la demanda de energía, cogiendo de donde haga falta para cubrirla y almacenando datos sobre todo el proceso.

2. Los inversores de instalaciones aisladas con baterías

Hay instalaciones fotovoltaicas 100% independientes de la red eléctrica general. En esos casos, es necesaria la instalación de baterías para almacenar energía, ya que el sol es una fuente intermitente y no está disponible por las noches.

Esta clase de inversores suelen tener incorporadas funciones para cargar las baterías, controlar dicha carga y proporcionar seguridad, además de su función principal de conversión de corriente.

3. Inversores mixtos de baterías e instalación de red

Como una instalación puede estar conectada a la red eléctrica, y además tener también baterías para mayor seguridad, existen los inversores híbridos capaces de gestionar correctamente las tres fuentes de energía disponibles.

Estos son los tipos fundamentales de inversores solares, pero también se pueden clasificar por otros aspectos técnicos.

Por ejemplo, existen los inversores de onda sinusoidal (los más comunes en instalaciones domésticas) o los de onda senoidal modificada (más aptos para ciertas instalaciones industriales).

Del mismo modo, hay inversores monofásicos y trifásicos, microinversores (que se ponen individualmente en cada panel y los gestionan de uno en uno) e inversores de cadena (los más comunes, que gestionan a la vez toda la energía que viene de los paneles).

Como vemos, la variedad de inversores solares es amplia, pero en general nos interesará explorar posibilidades partiendo del tipo de instalación fotovoltaica que queramos: conectada a la red, aislada con baterías o conectada a la red y además con baterías.

A partir de ahí, encontraremos gran variedad según las distintas funciones que puedan hacer, además de diferir en características como la potencia, el pico máximo, el consumo que hacen, capacidades smart, etc.

En definitiva, el inversor solar es una pieza fundamental dentro de la instalación fotovoltaica. Es el cerebro y a la vez el vigilante de que todo marche adecuadamente. Un buen inversor hará que nuestra instalación funcione siempre optimizada y sin problemas.

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