La ciudad sin coches, ¿es posible?

Compromiso con el planeta

Hasta hace poco, era imposible imaginar una ciudad sin coches. Sin embargo, nos estamos dando cuenta del impacto negativo que tienen en la calidad de vida, y esa tendencia ha cambiado, ayudada por la tecnología.

El futuro, de hecho, apunta hacia esa ciudad sin coches, recuperada para las personas y libre de contaminación.

Las urbes se están transformando y apostando por medios de transporte alternativos. Además, también estamos viendo cómo la construcción de esas ciudades ya no se planifica alrededor del coche, sino todo lo contrario, pensando en su desaparición.

Desde Enérgya-VM te enseñamos cómo se está diseñando ese futuro cercano y cómo, en realidad, ya es el presente de muchas ciudades en el mundo.

Las ventajas de una ciudad sin coches

Una ciudad sin coches depende para el desplazamiento, principalmente, de transporte público, medios alternativos (como la bicicleta o los patinetes eléctricos tan de moda ahora) y caminar.

Las ventajas de una ciudad sin coches son claras:

  • Menor contaminación ambiental. Que, actualmente, es uno de los problemas graves en algunas ciudades, como Madrid.
  • Menor contaminación sonora.
  • Menor emisión de gases de efecto invernadero. Con lo que se lucha directamente contra el cambio climático.
  • Menor dependencia de combustibles fósiles.
  • Mayor calidad de vida: mediante la eliminación de atascos, la recuperación de espacios, la disminución de accidentes…

Sin embargo, las ciudades han dependido muchísimo en los últimos tiempos del coche. Eso hace prácticamente imposible a corto plazo, eliminarlos al 100%. Sin embargo, sí se han hecho esfuerzos para poner en marcha una ciudad sin coches, empezando por los centros históricos.

La legislación en España para alcanzar una ciudad sin coches

Las leyes de circulación que rigen en una ciudad son competencia, casi exclusiva, de los ayuntamientos. Por eso, el avance de las ciudades sin coches es muy dispar y unas ciudades se centran en unas cosas, mientras que otras optan por medidas diferentes.

Por ejemplo, Madrid, debido al importante problema de contaminación, impone medidas de restricción de la circulación por matrícula, cuando la situación es grave. Esas son medidas urgentes y poco comunes.

La legislación de las diferentes urbes, para conseguir el objetivo de una ciudad sin coches, suele estar centrada en cuatro tipo de medidas:

  • La prohibición de la circulación de coches por el centro y barrios de interés histórico. Muchas veces, estos barrios están poco adaptados para la circulación, ya que se construyeron antes de la invención del coche. Esta medida permite eliminar los atascos, recuperar el centro para las personas, proteger los monumentos y reducir la contaminación.
  • La creación de infraestructuras para transportes alternativos. Como, por ejemplo, en el caso de Valencia y su inversión, en los últimos años, en un gran anillo ciclista que permite desplazarse con medios de transporte alternativos, como en muchas capitales europeas.
  • El incentivo del transporte público. Poniendo más líneas de autobús, ampliando servicios de metro o realizando actividades como el día del transporte público, en el que algunas ciudades lo ponen gratis durante 24 horas.
  • La concienciación mediante campañas de información. Y también eventos, como el «Día sin coche».

A través de esos cuatro instrumentos, se quiere dar el paso a una ciudad sin coches en un futuro cercano. Siempre, claro está, a través de un proceso gradual. La dependencia actual del coche es grande, y un cambio drástico produciría demasiado inconveniente.

La ciudad sin coches es el futuro, y parte de ese futuro ya es una realidad

 

La importancia del vehículo autónomo, y el «automóvil como servicio«, en una ciudad sin coches

Respondiendo a la pregunta inicial: ¿Es posible la ciudad sin coches? Sí, cuando se den dos condiciones. Porque la verdadera ciudad sin coches necesita de dos conceptos que, actualmente, van cogiendo cada vez más fuerza:

  • El coche autónomo (y eléctrico): que permite la conducción por sí solo y sin contaminación.
  • El paso al «coche como servicio», y no como propiedad: este es un cambio cada vez más extendido. Consiste en ver el coche como un servicio que te trae y te lleva cuando lo necesitas, y no como una propiedad que tener aparcada y suponga un coste cuando no lo usas. Actualmente, esa mentalidad está cada vez más extendida, con servicios como Bla Bla Car y Cabify. Las generaciones más jóvenes se acostumbran a que, lo que antes era un producto que poseías, como la música o las películas, ahora es un servicio que alquilas.

Cuando ambas cosas alcancen una madurez, habrá coches autoconducidos que circularán por la ciudad, sin contaminar y en mucha menor cantidad, trayendo y llevando a gente que lo usarán como un servicio. Adiós al ruido, a los problemas de aparcamiento y a los atascos.

En ese momento, habremos alcanzado, realmente, un modelo de «ciudad sin coches» que podrán adaptar todas las urbes, independientemente de su arquitectura o ubicación.

Ejemplos de ciudades sin coches en la actualidad

Aunque no podamos alcanzar hoy el ideal perfecto de ciudad sin coches, muchas urbes, especialmente europeas, hacen todo lo que pueden para quedarse muy cerca.

Algunos ejemplos son:

  • Copenhague: donde los propios ciudadanos reclamaron recuperar la ciudad para las personas. Su carril bici es de 400 kilómetros y el número de bicicletas es mayor que el de habitantes.
  • Gierthoorn: en Holanda, atravesada por canales, que tiene prohibida la circulación de vehículos motorizados. En bicicleta, caminando o por su canal acuático, es posible desplazarse por toda la ciudad, disfrutando un aire puro envidiable.
  • Friburgo: una ciudad alemana que nos gusta mucho en Enérgya-VM como ejemplo de lo que puede ser el futuro. Su centro es solo para peatones y, un barrio entero (Vauban), se ha diseñado con criterios de respeto medioambiental: arquitectura de bajo consumo energético, prioridad para la circulación de peatones y transporte público que comunica todo, son algunas de sus virtudes que nos gustan.
  • Pontevedra: Con un centro histórico cerrado al tráfico, ha sido premiada en multitud de ocasiones por su movilidad inteligente y sus iniciativas de alternativa al coche.

Como vemos, la ciudad sin coches es el futuro, y parte de ese futuro ya es una realidad. En Enérgya-VM siempre hemos creído que mañana será mejor que hoy, y en el caso de las ciudades, todo indica a que, sin duda, va a ser así.

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