La Ley del cambio climático: claves para entenderla

Compromiso con el planeta

A finales de febrero de 2019 se aprobó el Anteproyecto de ley de cambio climático y transición energética por parte del gobierno.

En esa ley se establecen los objetivos de:

  • Reducción de gases de efecto invernadero.
  • Fomento de las energías renovables.
  • Eficiencia energética.

Con esta ley de cambio climático y transición a energías limpias se tratan de cumplir los objetivos mundiales y europeos de lucha contra el efecto invernadero, la elevación de las temperaturas y la reducción de la contaminación.

Te contamos todo lo que debes saber sobre esta nueva legislación.

Los objetivos principales de la ley del cambio climático y la transición energética

Dos de las principales metas de la ley son la reducción de las emisiones que provocan el efecto invernadero y la potenciación de las energías renovables.

Para cumplir los acuerdos internacionales hemos de realizar un esfuerzo ambicioso en este sentido y, por eso, los objetivos de la ley del cambio climático se establecen así:

1. Objetivos para el año 2030

  • Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del conjunto de la economía española en, al menos, un 20% respecto de 1990.
  • Conseguir una penetración de energías de origen renovable en el consumo de energía final de un 35%.
  • Alcanzar un sistema eléctrico con al menos un 70% de generación a partir de energías de origen renovable.
  • Mejorar la eficiencia energética disminuyendo el consumo de energía primaria en al menos un 35%, tomando como referencia la línea de base conforme a normativa comunitaria.

2. Objetivos para el año 2050

  • Reducir las emisiones al menos en un 90% respecto del año 1990.
  • Conseguir un sistema eléctrico basado exclusivamente en fuentes de generación de origen renovable.

Estos objetivos, además, podrán ser modificados para adaptarse a posibles nuevas normativas europeas, acuerdos internacionales o avances tecnológicos que permitan alcanzarlos más rápidamente.


Dos de las principales metas de la ley son la reducción de las emisiones que provocan el efecto invernadero

Cómo se van a conseguir esos objetivos

Para cumplir las metas propuestas, se establecen los Planes Nacionales Integrados de Energía  y Clima. Ellos se encargan de llevar a la práctica lo hitos propuestos desarrollando:

  • Las políticas y medidas concretas que sean necesarias.
  • Los objetivos a alcanzar a nivel nacional y sectorial. Tanto de reducción de emisiones, como de absorción de las mismas, adopción de renovables y eficiencia energética…
  • Una «fiscalidad verde». Esta será una de las grandes herramientas previstas, con una fiscalidad que premie el adoptar medidas que contribuyan a los objetivos propuestos en la ley del cambio climático, mientras que desincentivan de seguir el camino de siempre, que nos aboca a un desastre ecológico y de salud.

La descarbonización a 2050

Otro de los grandes puntos de la llamada ley del cambio climático es «la descarbonización a 2050». En la práctica, esto significa conseguir un parque de turismos y vehículos comerciales ligeros que no realicen emisiones directas de CO2 en ese año 2050.

Todos los vehículos nuevos de este tipo ya habrán de tener emisiones cero, como muy tarde, para 2040, a fin cumplir la estrategia delineada por la Unión Europea.

En cuanto a la renovación del parque de vehículos que sí realizan emisiones, se contemplan medidas de ayuda, aunque no se han concretado cuáles.

La revolución de la movilidad en ciudades más limpias

La gran mayoría de emisiones de CO2 se producen en nuestras ciudades. Es por eso que la ley del cambio climático incentiva a los núcleos urbanos de más de 50.000 habitantes a luchar en primera línea contra este fenómeno.

¿Cómo? Algunas medidas son:

  • Crear zonas de bajas emisiones, como muy tarde, para 2023.
  • Facilitar la movilidad sostenible y limpia (a pie, bicicleta u otros medios).
  • Mejorar y modernizar el transporte público, electrificándolo.
  • Mejorar la infraestructura de recarga eléctrica de vehículos.

La transición a una economía renovable y limpia

La potenciación de las energías renovables es un objetivo vital para poder cumplir todos los demás. Sin ellas, de nada servirá aumentar la electrificación, por ejemplo, si dicha energía viene de fuentes que contaminan.

Por eso, la ley del cambio climático también se llama de transición energética. Para ello se prevé un objetivo anual de capacidad instalada de renovables de al menos 3000 megavatios al año.

Del mismo modo, la economía en general debe realizar una transición a estas energías. La extracción y uso de combustibles fósiles debe cambiarse y adaptar a las empresas, y sus trabajadores, a una nueva economía limpia y renovable. Es decir, el principal objetivo con el que ya trabajamos, desde el día uno, en Enérgya-VM.

En definitiva, la ley de cambio climático y transición energética es una legislación ambiciosa, porque vamos algo tarde para el cumplimiento de los objetivos internacionales y necesarios.

La cuestión principal de esta ley va a estar, sin embargo, en su futuro incierto. Dependiendo del resultado final de las elecciones de la primavera de 2019 y la formación definitiva de gobierno, esta ley puede ser refrendada o alterada.

Esperemos, por el futuro de nuestro planeta, nuestras ciudades y nosotros mismos, que cualquier modificación vaya encaminada a acelerar aún más estos objetivos.

Todo lo que sea incentivar las energías limpias y renovables, así como un mundo más justo y saludable, tendrá siempre el apoyo incondicional de Enérgya-VM.

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