Las energías renovables pueden llegar a lugares aislados

Generación

Las energías renovables no solo albergan la promesa de impulsar el futuro de manera limpia, es que también son fundamentales para que todo el mundo pueda acceder a esa energía.

Este es un problema más grande del que muchos imaginamos, y es que unos 1.100 millones de personas (un 14% de la población mundial) no tiene acceso a electricidad. A eso hay que añadir los muchos que tienen acceso a una energía de mala calidad, con problemas constantes de suministro.

Especialmente en zonas remotas de países en desarrollo, el acceso a energía, agua caliente o electricidad es lo que va a permitir que dichas zonas crezcan a mayor ritmo. Por eso, las energías renovables en zonas remotas no son una cuestión de comodidad, sino de igualdad, desarrollo y mejora del nivel de vida.

Veamos cómo las energías renovables pueden llegar a lugares aislados y permitirles disfrutar de mayor bienestar, igualdad y oportunidades.

Las renovables son ideales como fuente de energía en zonas remotas

Hasta ahora, era difícil poder llevar a zonas más recónditas las energías tradicionales. La necesidad de lanzar tendido eléctrico desde la planta de generación por rutas muy complicadas, o las dificultades para hacer llegar combustible a zonas mal comunicadas, planteaban un reto muy difícil con costes prohibitivos. Estos costes, sumados a que las zonas aisladas tienen, precisamente, menor nivel económico, hacen imposible su desarrollo mediante energías tradicionales.

Sin embargo, las renovables pueden superar esos retos.

Desde generadores solares a pequeña escala instalados en el lugar, hasta eólicos para necesidades mayores, muchas zonas pueden aprovechar su ubicación para generar la electricidad que consumen.

Además, como han demostrado los estudios que se han hecho al respecto, las renovables pueden ser una fuente de energía económica para las áreas más remotas.

¿Cómo se aplica todo esto en la práctica? Veamos algunos proyectos y ejemplos.

Las microrredes inteligentes de energía solar, una esperanza para la energía en zonas remotas

Uno de los avances en energía solar de los que más se habla últimamente es el de las microrredes inteligentes (smart microgrids). Estas soluciones permiten una producción y almacenamiento de electricidad que no precisa de una red general y, por tanto, son ideales para zonas más aisladas.

No solo se plantean como la mejor solución de energía solar en estas situaciones, es que la energía solar es la solución principal.

Este tipo de renovable permite que puedan realizarse instalaciones más baratas y adaptables en tamaño. De hecho, proyectos piloto, como este en Kenia, demuestran su capacidad y efectividad.

La energía eólica como fuente de energía en zonas remotas

La energía solar no es la única que se utiliza para llevar electricidad a zonas remotas. En otros casos, la energía eólica puede ser la clave, mediante la instalación de aerogeneradores en dichos territorios.

Al igual que con la energía solar, se ha estudiado la viabilidad de la energía eólica descentralizada para llevar electricidad a zonas más aisladas.

Proyectos de energía eólica, tanto en África como en Latinoamérica, demuestran la capacidad del viento para proporcionar electricidad fiable a zonas que antes no las tenían.

El futuro de las renovables en zonas remotas es mixto

Como cada zona es diferente, las oportunidades de aprovechar el sol y el viento en ellas también son distintas. Por eso, el futuro de las renovables en zonas aisladas es el mismo que el futuro global, mixto, con una mezcla de fuentes que aportan electricidad a partir del viento, el sol, el agua y otras fuentes.

Esa es al menos la conclusión de diversos estudios y proyectos, como el que hemos enlazado y que se está realizado en el sudeste de Irán. En él se concluye que, dependiendo de las características de la zona y la ciudad, conviene más la energía solar o la eólica, con lo que el futuro será una combinación de fuentes.

Otras fuentes renovables para llevar energía a las zonas más remotas

La solar y la eólica no son las únicas fuentes posibles que permitan electricidad sostenible para todos. De hecho, en esas zonas más recónditas, la biomasa sigue siendo, con diferencia, la fuente de energía renovable más usada.

Es por eso que se busca optimizar la generación de esa energía, por ejemplo mediante proyectos híbridos de biomasa y viento. Esto permitiría superar las desventajas de algunas renovables (como por ejemplo, su intermitencia en caso de que no haga viento o sol).

El ingenio con respecto a las energías renovables no tiene límite. Por eso, hay algunos proyectos francamente interesantes que no tienen que ver con el sol ni el viento. Ya vimos en su día proyectos tan curiosos como el de las baterías de cáscara de huevo. Avances como estos permitirían a zonas más pobres generar y almacenar energía partiendo de materiales altamente disponibles en la región.

Es indudable que el acceso a la electricidad está muy relacionado con el desarrollo económico. Por eso, es importante llevar energía a las zonas más remotas y que estas puedan mejorar su nivel de vida. Eso, que es una quimera con las fuentes de energía tradicionales, se está convirtiendo en realidad gracias a las renovables.

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