Ley de conservación de la energía

Generación

La ley de la conservación de la energía es, además de un fundamento básico de la termodinámica y la física, una ley muy importante para las energías renovables.

¿Por qué?

Porque la ley de la conservación de la energía es el nombre coloquial de la ley 82/1980 de 30 de diciembre. La que marcó el inicio de la regulación de las energías renovables en España.

¿Cómo nació la ley? ¿Qué dice? ¿Cómo ha evolucionado en el tiempo?

Conozcamos las respuestas.

Por qué nació la ley de la conservación de la energía

La ley 82/1980 se creó tras la segunda crisis del petróleo en 1979.

Es importante saber que, en ese año, el precio del petróleo creció un 100%. Pero no solo eso. En esa misma década, en 1973, se produjo también la llamada primera crisis del petróleo.

En ella, los precios subieron mucho más aún, un 400%.

Dada la situación, se pone en marcha en España el germen de una legislación que fomente las energías renovables. El objetivo era:

  • Hacer frente a esas crisis del petróleo.
  • Mejorar la eficiencia energética.
  • Reducir la dependencia del exterior en cuanto a fuentes de energía.

Qué decía la ley de la conservación de la energía de 1980

En lo que se refiere a energías renovables, el principal objetivo de la ley de la conservación de la energía fue fomentar la energía hidráulica. En concreto la de pequeñas estaciones de 5.000 kVA (kilovoltiamperios).

La ley establecía beneficios a los productos de energía «minihidráulica» y se desarrolló posteriormente con más legislación.

Por ejemplo, el Real Decreto 1217/1981 de 10 de abril, establece los beneficios y ayudas. En la Orden de 28 de julio de 1982, se desarrollan los requisitos para recibir las ayudas propuestas, a fin de fomentar la energía hidráulica renovable.

Hay que entender que eran los primeros tiempos. Por eso, la ley de conservación de la energía se centraba sobre todo en la cogeneración.

La cogeneración es un sistema con el cual obtienes a la vez energía eléctrica y energía térmica, es decir, calor, a partir de una energía primaria.

¿Cómo se obtiene esa energía primaria? Mediante la combustión de combustibles fósiles. Es decir, petróleo y carbón.

Como vemos, la ley de conservación de la energía trataba de incentivar un uso óptimo del combustible. Así, la energía se aprovechaba mejor y se «conservaba» sin tantas pérdidas.

No obstante, la ley tuvo un efecto muy limitado. La falta de subvenciones concretas no incentivó demasiado esa cogeneración.

A pesar de eso, tiene un valor histórico, pues supuso el comienzo de un interés por lo renovable.

En definitiva, los años ochenta dan el pistoletazo de salida a unas leyes que, dada la tecnología del momento, se centraban en la energía hidráulica, la más veterana de todas.

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En definitiva, los años ochenta dan el pistoletazo de salida a unas leyes que, dada la tecnología del momento, se centraban en la energía hidráulica, la más veterana de todas.

Cómo evolucionó la ley de conservación de la energía

Un mayor interés en las energías renovables llegaría una década después.

El Plan Energético Nacional para 1991-2000 proporcionaba incentivos para la producción de electricidad con energías renovables.

Ese plan se desarrolla mediante varias leyes importantes. La 40/1994 del Sistema Eléctrico Nacional, por ejemplo, afianzaba el régimen especial.

El Régimen Especial se aplica a la electricidad procedente de renovables y cogeneración, y complementa al llamado Régimen Ordinario.

Ese concepto será regulado después por el Real Decreto 2366/1994 sobre producción de energía eléctrica por instalaciones hidráulicas, de cogeneración y otras abastecidas por recursos o fuentes renovables.

Estas leyes marcaron cómo fue (y es aún en parte) el panorama eléctrico español.

Como vemos, la semilla de los 80 con la ley de conservación de la energía empieza a crecer en los años 90.

El espíritu de la ley de la conservación de la energía en los años 2000

La maduración de ese germen de la ley de la conservación de la energía llegaría en la década de los 2000.

En ese año, un par de decretos (6/2000 y 1663/2000) nacen para:

  • Incentivar la participación en el mercado eléctrico de las energías renovables.
  • Simplificar las condiciones de conexión de las instalaciones de régimen especial.

El plan toma velocidad, pero no es suficiente. La Unión Europea insiste en mayores compromisos y objetivos para las renovables.

Por eso, el Plan de Energías Renovables de 2005-2010 sustituye al anterior.

Con él, se quiere llegar al objetivo de abastecer con energías renovables, como mínimo, el 12% del consumo global para 2010.

También se quieren cumplir otros objetivos de la Unión Europea para esa fecha:

  • 29,4% de producción eléctrica a partir de renovables
  • Un 5,75% de uso de biocarburantes en el transporte.

Sin embargo, no se consigue.

La llegada de la crisis de 2008 afecta a la evolución de la legislación que comenzó con la Ley de Conservación de la Energía.

La prioridad pasa a ser reducir el coste que suponen estas tecnologías al sistema.

Esos años de crisis pasan factura y aún queda mucho por trabajar.

De hecho, el panorama actual está un poco estancado, aunque se estima llegar a un 20,8% de fuentes limpias para 2020.

En Energya-VM, por supuesto, apostamos por conseguirlo, por una energía 100% limpia y renovable. Para que el espíritu de la ley de conservación de la energía que dio comienzo a todo, se haga realidad cuanto antes.

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