Los carriles de recarga inalámbrica para coches eléctricos

Energía Verde

Que los coches eléctricos son el futuro de la movilidad nadie lo duda. Que cada vez ese futuro es más presente, tampoco. El coche eléctrico se está abriendo paso dentro del parque automovilístico y, en ciertos países, ya representa un porcentaje importante.

Por eso, se está invirtiendo cada vez más en el reto principal de estos vehículos, su autonomía. Baterías con más capacidad y tecnologías de recarga más rápidas y eficaces están en el centro de todo.

Y una de esas tecnologías son los carriles de recarga inalámbrica para coches eléctricos. Con ellos, se podría solucionar de una vez por todas el principal desafío de este medio de transporte y no tener que estar buscando puntos de repostaje tan a menudo.

Te contamos todo lo que debes saber sobre este fascinante avance.

Qué son exactamente los carriles de carga inalámbrica para coches eléctricos

Se trata carriles de calzada que permiten una recarga del coche eléctrico mientras este circula por ellos.

Las posibilidades de esta tecnología son fascinantes, porque eso permite que la batería se llene sin tener que detenerse.

¿Cómo funcionan los carriles de recarga inalámbrica para coches eléctricos?

El funcionamiento de los carriles de recarga para coches eléctricos sigue el mismo principio que la carga inalámbrica de otros aparatos, como por ejemplo los móviles, cepillos eléctricos o algunos auriculares sin cables. Se trata de la inducción electromagnética.

Este principio físico es muy antiguo, de hecho, lo descubrió Michael Faraday ya a principios del siglo XIX. Es más, la relación entre electricidad y magnetismo ya se conocía incluso desde el XVIII.

El principio de inducción puede parecer un poco complejo, pero te lo explicamos muy fácilmente.

Imagina un alambre enrollado en una bobina, normalmente con forma de donut. Si hacemos pasar electricidad por ella, creamos un campo electromagnético. Y aquí viene lo genial, si acercamos (sin tocar) un dispositivo similar, el campo electromagnético de la primera bobina induce una corriente eléctrica en la segunda, sin necesidad de cable entre las dos.

Es decir, que le suministra corriente mediante ese fenómeno de inducción. De esta manera, en el carril de carga inalámbrica encontraríamos un número de esos primeros dispositivos dispuestos a lo largo del mismo. Nuestro coche eléctrico llevaría esa segunda bobina que, al pasar por encima sin necesidad de cable, recibe la corriente mediante la inducción y se carga.

Este no es el único enfoque de carga inalámbrica que se está estudiando. Existe también el enfoque capacitivo. Sin embargo, en la práctica y actualmente, la inducción mediante campos electromagnéticos está más avanzada y, de hecho, ya se ha puesto en práctica aunque parezca ciencia ficción.

¿Entonces ya se están usando los carriles de recarga inalámbrica para coches eléctricos?

Esta fascinante tecnología lleva mucho tiempo investigándose, sobre todo para que resulte realmente eficiente a la hora de cargar vehículos en marcha. De hecho, algunas iniciativas ya se pusieron en marcha hace años.

Turín ya usaba la inducción de manera pionera nada menos que en 2003. No es la única ciudad europea, ya que Utretch (en Holanda) también la puso en marcha en 2010.

En 2012, Utah (Estados Unidos) fue una ciudad innovadora en usar la recarga inalámbrica para sus autobuses. En este caso, en vez de disponer la inducción a lo largo de los carriles de recarga inalámbrica, lo que hacía era usar la inducción en las múltiples paradas que realizaba el autobús.

En Manheimm (Alemania), la línea 63 de autobús fue la primera que tuvo un carril de recarga inalámbrica ya en 2013.

En ese mismo año, en la ciudad surcoreana de Sochi, se dispuso una iniciativa única para que los autobuses eléctricos del transporte público también usaran carriles de recarga inalámbrica.

Los resultados fueron muy positivos en general, con altas tasas de eficiencia en todos los sentidos. En Sochi, por ejemplo, los dispositivos inductores de electricidad ocupan solamente entre el 5% y el 15% de la calzada y, para realizar un consumo responsable, solo se activan cuando detectan que el autobús se acerca.

Los carriles de recarga inalámbrica tienen mucho sentido para autobuses porque recorren una ruta fija. Eso hace muy sencillo disponer los mecanismos que inducen la corriente. Sin embargo, la tecnología está avanzando cada vez más y parece prácticamente lista para ser usada en coches eléctricos.

Por ejemplo, en 2015, el Reino Unido comenzó a realizar pruebas y a invertir 700 millones de euros en esta tecnología para recargar coches eléctricos.

En Versalles, Francia, también se abrió en 2018 una primera vía de recarga inalámbrica para coches eléctricos. El resultado de una transmisión de hasta 20 Kw en movimiento, a velocidad normal de circulación por autovía, ha hecho que la eterna promesa de esta tecnología sea ya una realidad.

¿Cuáles son los desafíos de los carriles de recarga inalámbrica para coches eléctricos?

Los principales son económicos. Es innegable que, a día de hoy, no resulta barato implantar el sistema en nuestras carreteras y calles, pero se está en ello.

Queda ver si se realizarán esas inversiones necesarias para construir los carriles de recarga inalámbrica para coches eléctricos. Los resultados obtenidos hasta ahora apuntan a que serán una pieza clave para una movilidad 100% limpia, como apoyamos en Enérgya-VM.

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