¿Por qué se cierran las centrales nucleares?

Mercado eléctrico

Ya te hemos hablado del apagón nuclear en España, es decir, el cierre programado y escalonado de toda central nuclear en nuestro país. Para 2034 ya no habrá ninguna y el calendario de cierre incluso se está acelerando.

De hecho, la central nuclear de Almaraz I cumple 40 años en junio del 2020, y es posible que se cierre antes de lo previsto inicialmente. Las fechas son orientativas y hay todavía margen, pero el abandono de la energía nuclear en España es irreversible.

¿Por qué se cierran las centrales nucleares en nuestro país? Como siempre en las preguntas importantes, la respuesta está formada por varios motivos, que te explicamos aquí.

1. El abandono de la energía nuclear es una tendencia global

Hay que destacar que el cierre de centrales nucleares no es algo que se esté dando solamente en España. De hecho, nuestro país no es de los primeros en sumarse a esta tendencia.

En Europa tenemos a Austria, Bélgica, Italia, Alemania, Suecia, Suiza… Todos ellos son países que ya han manifestado, o aplicado, el cierre de toda central nuclear en su territorio.

De hecho, Austria es un caso curioso. Construyó una central nuclear en los años 70, pero un voto popular en 1978 impidió su puesta en marcha. A finales de los años 90, el gobierno austríaco reiteró su enfoque anti-nuclear y esta energía no cuajó en el país alpino.

En otros países, como Italia, ese cierre ya culminó y, mediante referéndum en 2011, se impidió el estudio o inicio de nuevos proyectos. Mientras tanto, Alemania, igual que España, ya solo posee 7 centrales nucleares operativas en 2019 y todas tienen, igual que aquí, una fecha establecida de cierre y desmantelamiento.

La tendencia no se da solamente en Europa, sino que el abandono nuclear se produce en otros países también, como Estados Unidos o Corea del Sur, si bien los motivos para esos cierres o abandonos son diferentes.

2. La preocupación por la peligrosidad de las centrales nucleares

Este es uno de los principales motivos por el que algunos países han optado por el cierre de las centrales nucleares en sus territorios.

Históricamente ha habido siete accidentes nucleares importantes. Sin embargo, tres de ellos han sido los más famosos: la Isla de las 3 Millas en Estados Unidos (1979), Chernobyl en Ucrania (1986) y Fukushima en Japón (2011), siendo estos dos últimos los más graves de la historia.

Más desconocidos son, por ejemplo, los de Tokaimura en Japón (1999) o Mayak (Rusia) en 1957. Sin embargo, han sido igualmente graves.

Todos estos accidentes han acelerado el cierre nuclear en muchos países o motivado iniciativas populares que han provocado las clausuras.

Por ejemplo, tras Fukushima, Corea del Sur puso en el punto de mira su energía nuclear, por sus riesgos de terremoto en el país y escándalos relacionados con la construcción de centrales. Algo parecido ocurrió en Alemania que, ese mismo año 2011, cerró 8 reactores y propuso planes de desmantelamiento general para 2022 como muy tarde.

Sin embargo, no solo preocupan los accidentes, una central tiene otros riesgos, que también motivan en parte el abandono de este tipo de energía.

3. Son objetivos peligrosos para el sabotaje y el terrorismo

Las centrales nucleares son objetivos especialmente sensibles en caso de sabotaje o ataque terrorista. Se puede hacer mucho daño intencionado centrándose en un solo sitio.

Esta preocupación siempre ha estado presente y ha contribuido a que la energía nuclear se abandone.

4. Los residuos son peligrosos y complicados de gestionar

El problema de los residuos de una central nuclear es otro de los motivos por los que se cierran estas instalaciones.

Peligrosos de transportar, tardan muchos años en degradarse (miles) y durante ese tiempo son muy contaminantes, lo que hace muy difícil su gestión general.

La implantación de cementerios nucleares es muy complicada y nadie los quiere cerca, lo que crea un problema a los gobiernos y ha incentivado todavía más ese abandono.

5. La mayor concienciación contra la contaminación y a favor del medio ambiente

Todo lo anterior se ha visto potenciado por la mayor concienciación que tenemos respecto a la contaminación y el daño que hacemos al planeta generando energía.

Una central nuclear nunca ha sido bien vista y las preferencias se están inclinando por energías limpias y renovables, lo que también explica en parte el declive nuclear.

6. El auge de otras energías, más limpias y menos peligrosas

La innovación en el campo de las renovables está haciendo que sea más rentable y sencillo extraer electricidad de fuentes limpias. Eso está haciendo que la inversión de las empresas y gobiernos se centre en ellas. Un ejemplo es China, y su enorme apuesta por la energía solar.

Del mismo modo, en Estados Unidos, por ejemplo, el declive nuclear vino dado, en parte, por la bajada de precios del gas natural, que lo hizo más atractivo. Aunque la del gas no sea una energía renovable, sí es mucho más limpia y menos peligrosa. Eso, unido a la inversión actual en renovables, está haciendo que la energía nuclear siga en declive, año tras año, en Norteamérica.

Algunos países sin embargo, como Brasil, están planeando incrementar el uso de esa energía, y otros, como Francia, lo están dejando en suspenso y no han anunciado claramente cierres o abandono.

Como vemos, no hay un motivo único para la clausura de las centrales nucleares en España y, en general, en el mundo. Sin embargo, parece que el declive global es claro y, en algunos países, como el nuestro, irreversible.

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