¿Cómo puedo calcular el consumo de gas y luz del hogar?

Eficiencia energética

El consumo final de energía en España está volviendo a repuntar tras el descenso que se produjo durante la crisis económica de 2008. Su distribución varía ligeramente cada año, aunque puede verse algunas tendencias. Por ejemplo, la utilización de gas natural ha ido creciendo mientras que el carbón, y sus gases derivados, disminuían. Uno de sus principales focos de este consumo energético son los hogares, aunque también dependerá del momento del año en el que nos encontremos. Para que esto no repercuta en tus facturas, tienes que asegurarte de tener contratada la tarifa que mejor se adapta a tu consumo.

El descenso de temperatura propio de las estaciones frías siempre va acompañado de un aumento en el gasto de luz y gas de nuestros hogares. Por ello, conocer de antemano cuánto es tu gasto y de qué manera puedes reducirlo, te asegurará un gran ahorro.

Por lo tanto, si quieres conocer más sobre el consumo de energía que estás realizando en tu hogar y de qué depende para que este sea mayor o menor, aquí lo encontrarás. Porque el saber es poder, y toda ayuda para ahorrar es siempre bien recibida.

consumo energético en el hogar
El gasto de gas y luz aumenta en otoño e invierno.

 Conceptos básicos previos

En primer lugar, antes de meternos a ver el gasto de gas y luz que tenemos en nuestros hogares, hay que comprender unos aspectos básicos sobre el consumo energético que se produce en los hogares.

Como veíamos al principio, las viviendas son grandes consumidores de energía final en España. Concretamente, según un estudio del IDAE, el 20% de la energía en España se consume en los hogares. En que cada casa se produce un gasto medio de 9.922 kWh al año, lo que equivale a 0,85 toneladas de petróleo. A su vez, esto se traduce en un coste económico de 990 euros anuales, tan solo en el suministro energético.

Nos referimos a consumo medio porque existen una serie de factores que influyen manifiestamente en lo que respecta al consumo energético de la vivienda:

  • Tipo de vivienda

En España encontramos una gran variedad en cuanto a tipología de vivienda se refiere: piso, chalé, adosado, etc. Por supuesto, el gasto de gas y electricidad en uno no será igual que en otro. Además, la localización y climatología también influirá notablemente.

En una vivienda aislada unifamiliar el consumo se duplica respecto al que se da en un piso o bloque de viviendas. Esto es debido al mayor tamaño, y sobre todo, a la menor protección frente a las condiciones meteorológicas de una vivienda aislada. En cuanto a la climatología, también será mayor el consumo en las zonas interiores continentales que en las costas atlánticas o mediterráneas. El motivo de esto es que el clima no es tan suave, alcanzando temperaturas más frías y con variaciones más extremas.

  • Aislamiento térmico

El aislamiento térmico es una de las claves del consumo energético. Una casa bien aislada te asegura un menor consumo que aquella que no lo está. La mayoría de viviendas en España son antiguas, con edades superiores a los 30 años. Lo cual significa que no presentan unas instalaciones con gran desarrollo en materia de aislamiento térmico.

Además, los beneficios del aislamiento térmico no se quedan exclusivamente en materia de eficiencia energética. También incluye impactos positivos en el medio ambiente, al reducirse la demanda de energía, y ahorro económico, de hasta la mitad del gasto energético. Unas ventanas con cristales con alta capacidad de aislamiento reducen en una cuarta parte la pérdida de calor.

  • Composición del hogar

El número de integrantes del hogar, así como su edad, también determinará el consumo de electricidad y gas. Como resulta claro, no es igual el gasto que se pueda producir en una casa con cuatro adultos, que con una pareja de adultos y dos niños o con un adulto solo.

Esto no quiere decir que el gasto sea proporcional: que cuatro adultos consuman el cuádruple de energía que un adulto. No, el gasto es menor si los cuatro adultos comparten casa a la suma de cada uno de ellos viviendo independientemente.

  • Estilos de vida

Al igual que la composición de la vivienda influye en su consumo, el estilo de vida que sus integrantes lleven también contribuirá sustancialmente. Una persona más ecologista o concienciada con el medio ambiente tendrá más cuidado de no derrochar la energía que aquella que no lo esté.

Así mismo, la presencia de todos aquellos aparatos que no se consideran básicos y comunes en un hogar aumentarán el consumo. Por ejemplo, los aparatos de aire acondicionado, las secadoras, las bombas de la piscina…

factores del consumo energético
Nuestro estilo de vida determinará también si consumimos más o menos energía.

Cómo saber si consumes más electricidad o gas

Por lo general, el suministro de la luz y del gas se mide con aparatos bastante similares, los contadores. Su fin es cuantificar el volumen de electricidad o gas que consumimos en nuestros hogares en un tiempo determinado. Existe una excepción, en ciertos casos, el gas que utilizamos no proviene de una red canalizada, sino de una bombona que tenemos que adquirir y cambiar cada vez que se agota.

Vivamos en un bloque de viviendas o en una casa aislada, tenemos derecho a poder acceder al espacio donde se encuentran estos contadores. De esta manera, podemos comprobar y analizar la evolución de nuestro consumo. Si bien son lugares en los que hay que tener extremo cuidado y no debemos manipular los contadores si desconocemos su funcionamiento. Igualmente, en el caso de la luz se está incentivando la instalación de contadores eléctricos inteligentes, los cuales permiten su consulta remotamente.

Que consumamos más electricidad que gas en nuestros hogares, o viceversa, dependerá de qué suministre tres sistemas que tenemos en nuestras viviendas: la calefacción, la cocina y el agua caliente sanitaria.

Cada vez son más las casas que están optando por cambiarse a una calefacción alimentada por gas natural en detrimento de por electricidad. Ambos son métodos seguros, sencillos y realmente cómodos, pero no en todos los hogares está disponible la opción de elegir entre uno u otro. Hay lugares en los que la canalización de gas natural aún no ha llegado.

La principal diferencia es el precio más económico de la calefacción de gas que de la eléctrica, ya que el precio del kW·h de gas está por debajo del de luz. Pero, además, la calefacción a gas te permite tener una potencia eléctrica contratada más reducida, con el ahorro económico que ello supone también.

En el caso de las cocinas está ocurriendo todo lo contrario, en los hogares se están cambiando la tradicional cocina de gas por una vitrocerámica eléctrica. Los principales motivos que llevan a la gente a realizar este cambio son una mayor seguridad y facilidad para limpiar.

Sin embargo, dicha modificación no asegura un ahorro energético, sino más bien todo lo contrario. Las cocinas eléctricas consumen más energía al requerir más tiempo para calentar. A excepción de las placas de inducción que, a pesar de ser eléctricas, son más eficientes que las cocinas de gas. Aunque eso sí, requieren de una mayor inversión inicial.

Por último, en lo que se refiere al agua caliente sanitaria, es decir al calentador de agua, la respuesta no está tan clara. En este caso, el estado y la tecnología del calentador influirá bastante en el consumo de energía que se produzca para conseguir agua caliente.

Por ejemplo, mientras que un calentador eléctrico con bomba de calor tiene un rendimiento del 400%, uno de gas convencional se encontrará en torno al 60%. Es decir, consumiendo la misma energía, el calentador eléctrico generaría más de seis veces el calor que el de gas.

consumo de cocina de gas
Que la cocina sea de gas o eléctrica influirá en el gasto energético de nuestra casa.

Como hemos visto, existen diferentes factores que influyen en el consumo energético de nuestro hogar y que no podemos obviar. Pero, una vez entendido sus condiciones y limitaciones, mediante un uso responsable de la luz y del gas podemos conseguir grandes cuotas de ahorro.

Por ejemplo, podemos aprovechar los recursos naturales para climatizar e iluminar la vivienda. Subiendo las persianas durante el día y bajándolas por la noche, conseguiremos que la luz solar nos caliente la casa unos grados. Evitar al máximo las pérdidas innecesarias de energía, ya sea de calor, con ventanas abiertas con la calefacción encendida, o electricidad, debido al stand-by. Por último, asegurarnos del correcto mantenimiento de las instalaciones y aparatos, como calderas, cocinas, calentadores, etc. Solo en su estado óptimo nos ofrecerán su máximo rendimiento.

En Enérgya-VM te ofrecemos una gran variedad de tarifas de luz y gas, para asegurate aquella que mejor se adecua a tus necesidades. Además, con la amplia gama de servicios de atención y asesoramiento, el ahorro y tu satisfacción están asegurados.

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