¿Qué es la acidificación de los océanos y cómo nos afecta?

Compromiso con el planeta

Uno de los efectos del cambio climático más desconocidos para la mayoría es la acidificación de nuestros océanos. Pero no te preocupes si no sabes muy bien de qué hablamos, porque te lo vamos a explicar de manera clara y sencilla.

¿Qué es la acidificación del agua de los mares? ¿Por qué se produce? ¿Qué efectos tiene y cómo puede perjudicarnos? Y sobre todo, ¿qué medidas podemos tomar para evitarla?

Veamos la respuesta a todas estas preguntas.

¿Qué es la acidificación de los océanos y mares?

Es el fenómeno por el cual el agua de los océanos y mares se está volviendo más ácida. Este es un proceso que, según los estudios, se está produciendo de manera más rápida que en cualquier otra época geológica de la historia.

¿Por qué se produce la acidificación de los océanos?

La causa principal de esa aceleración es el aumento de las emisiones de dióxido carbono a la atmósfera, uno de los principales gases que crean el temido efecto invernadero.

Nuestros océanos siempre han absorbido y emitido dióxido de carbono. Este proceso natural se desarrollaba de manera muy lenta (estamos hablando de miles de años). Sin embargo, desde la Revolución Industrial, los humanos hemos añadido más de 400.000 millones de toneladas adicionales a la atmósfera.

Se calcula que, cada año, los océanos absorben alrededor del 25% de esas emisiones. Aunque esto retrasa el calentamiento al no permanecer en la atmósfera, tiene un efecto muy negativo en nuestros mares.

El agua de los mismos ha descendido su PH, volviéndose más ácida (como si añadiéramos limón o vinagre a un vaso de agua). Aunque el PH ha descendido un 0,11 y eso parece muy poco, no lo es. Como las escalas son logarítmicas, eso supone un 30% más de acidez. Además, cambios muy leves en el PH ya tienen consecuencias nefastas, porque se trata de un equilibrio muy frágil.

¿Qué efectos negativos tiene la acidificación de los océanos?

Como imaginarás, un agua más ácida también es un agua más corrosiva. Eso afecta a la fauna marina y los primeros en sufrir efectos graves están siendo todos aquellos animales marinos con caparazones y conchas.

Gambas, por ejemplo, también ostras, mejillones, caracoles marinos… Muchos moluscos y mariscos tienen estos exoesqueletos que se ven corroídos por una mayor acidificación de los mares.

Además de ellos, un océano más ácido es también un enorme problema para los corales.

Como sabrás, los corales son duros al tacto, porque están recubiertos de carbonato de calcio, la misma sustancia de los caparazones de molusco y marisco que lo tienen. Esa acidificación afecta más al coral en su fase más delicada, cuando está creciendo y formándose.

Algunos estudios estiman nada menos que un declive de entre el 52% y el 73% del asentamiento larval en los corales donde las aguas están siendo más ácidas. Del mismo modo, la resistencia de los corales está reduciéndose por ese efecto corrosivo, lo que los hace más frágiles y menos capaces de resistir contratiempos.

Eso los vuelve más vulnerables a sus depredadores naturales, el coral desaparece y, en muchas zonas donde muere el coral no se sustituye por otro nuevo, sino por algas marinas.

¿Qué produce todo eso? Un efecto dominó que altera el equilibrio de los océanos y, por tanto, altera enormemente el equilibrio del planeta.

Esto implica, entre otras muchas cosas, dos efectos muy negativos sobre la especie humana

1. Pérdida de fauna marina que sirve como alimento para las personas

2.000 millones de personas dependen del mar como principal fuente de proteína, por ejemplo.

2. Desequilibrios en el plancton marino, con consecuencias inesperadas 

De hecho, el fitoplancton oceánico produce el 70% del oxígeno que respiramos. Este es el verdadero pulmón del planeta y alterar su equilibrio puede resultar devastador para todos.

¿Cómo se puede detener la acidificación de los océanos?

La respuesta es reducir los gases de efecto invernadero, especialmente el CO2.

Por eso, cualquier medida encaminada a disminuir esas emisiones contribuirá a reducir también la acidificación de los océanos. Esto implica, entre otras cosas:

  • Dejar de usar combustibles fósiles en favor de vehículos eléctricos.
  • Apostar por energías renovables, tanto a la hora de generar como a la hora de consumir electricidad en nuestros hogares y negocios.
  • Un consumo responsable en todos los sentidos.
  • Una apuesta por la reducción de los residuos y el aumento del reciclaje de los que generemos.

En definitiva, todas esas cosas que hemos visto a menudo en este blog de Enérgya-VM, y sobre las que tratamos de concienciar y enseñar.

Es importante comprender que todo nuestro planeta vive en un equilibrio. Si alteramos la base de ese equilibrio, como en el caso de la acidificación de los océanos, los efectos se transmiten a todos. Especialmente a las personas, que dependemos de que esa estabilidad se conserve. Nuestro alimento y nuestro oxígeno dependen de ello.

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