¿Qué es la captura y almacenamiento de carbono?

Generación

La captura y el almacenamiento de carbono (CO2) es el proceso por el cual se elimina de la atmósfera el exceso de dióxido de carbono que produce el efecto invernadero. Por tanto, es una herramienta más dentro de la lucha contra el calentamiento global.

Es un tema tan importante y tiene tantos aspectos interesantes, que te contamos todo lo que necesitas saber sobre esta captura y almacenamiento de carbono.

¿Por qué queremos capturar y almacenar CO2 de la atmósfera?

Todos estamos de acuerdo en que debemos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Nos estamos esforzando, pero es cierto que es muy difícil y el tiempo apremia. 

Por eso, otra manera de mitigar el cambio climático es, simplemente, quitar el CO2 que ya hemos emitido. De esta manera, conseguimos el mismo efecto global.

Dada la situación actual, la reducción de emisiones deberá ir acompañada de medidas de captura y almacenamiento de carbono. Las maneras en las que podemos hacerlo son muy interesantes y van desde las más naturales y sencillas, hasta tecnologías modernas y muy ingeniosas.

¿Cómo se realiza la captura y el almacenamiento de carbono?

Disminuir el dióxido de carbono presente en la atmósfera puede conseguirse mediantes distintas técnicas. Estas son las principales.

1. El uso de plantas y árboles

La manera más sencilla, directa y natural de capturar dióxido de carbono de la atmósfera es mediante la reforestación. Aumentando la superficie de bosques y plantas, se captura más dióxido de carbono de la atmósfera, debido al proceso natural de fotosíntesis.

Así, cuantas más plantas haya, más carbono se captura.

Esto también se puede realizar en menor medida con la agricultura. De manera natural, la tierra almacena dióxido de carbono y, de hecho, debido a la agricultura intensiva, va teniendo cada vez menos.

Hay maneras naturales de aumentarlo y una de ellas es quitándolo de la atmósfera. Esto se puede conseguir, por ejemplo, con el uso de plantaciones que cubran los campos vacíos durantes las épocas que no sean de cosecha principal. 

Además, la ciencia también trata de conseguir plantas con raíces más profundas que atrapen más carbono y lo depositen en el suelo. Estas formas de captura no solo causan efectos positivos en la atmósfera, también los tienen en la calidad de la tierra.

2. Bioenergía con captura y almacenamiento de carbono

Conocida por sus siglas en inglés (BECCS), esta técnica usa también la fotosíntesis para la captura de carbono, pero es más compleja que plantar árboles o cosechas.

Se basa en el proceso de usar biomasa para energía o transporte, capturando el carbono antes de que sea liberado a la atmósfera y almacenándolo bajo tierra o en elementos que tienen una larga vida, como el cemento.

El problema con el proceso BECSS es que no siempre queda claro si el carbono que se captura es mayor que el que se libera. Además, como usa cosechas para bioenergía, puede alterar ecosistemas.

3. Captura directa de la atmósfera

Se puede capturar el dióxido de carbono directamente de la atmósfera usando un proceso químico. Una vez capturado, el almacenamiento es similar al resto de técnicas, haciéndolo en el suelo o en otros materiales.

Aquí, la reducción y el impacto positivo son claros. Sin embargo, la tecnología todavía es costosa y requiere un gran uso de energía

El coste de capturar de esta manera una tonelada métrica de dióxido de carbono está entre los 94 y 232 dólares según algunos estudios

En cuanto al gasto energético, se calcula que quitar una gigatonelada de carbono requeriría alrededor del 7% de la proyección de energía que se producirá en Estados Unidos en 2050. Es decir, mucha. Además, habría que impulsarla con renovables para que el impacto fuera netamente positivo.

4. Captura y almacenamiento del carbono de los mares

De manera natural, nuestros mares y océanos capturan CO2. En esta técnica, el carbono lo capturaríamos nosotros de ese agua, no de la atmósfera.

¿Y qué hacen los mares? 

Para compensar la pérdida y recuperar el equilibrio, capturan más de la atmósfera, reduciendo el que hay allí. 

Aunque esta tecnología es más sencilla que la captura directa del aire, de momento no está lo bastante madura y se enfrenta a diversos retos. Sin embargo, es posible que desarrolle un importante papel en el futuro.

5. Captura y almacenamiento de carbono por meteorización mejorada

La meteorización es el proceso natural por el que algunos minerales reaccionan con el CO2 y convierten el gas en sólido.

Esto es genial para nuestros objetivos, pero ese proceso natural es muy lento. Estamos hablando de tiempos geológicos, lo cual no tiene mucha utilidad práctica, y menos en estos tiempos de urgencia. 

Sin embargo, algunos científicos están trabajando en «mejorar» ese proceso y acelerarlo. La exposición al aire de estos minerales mejorados permitiría capturar y almacenar más carbono.

Como vemos, tenemos varias opciones de captura y almacenamiento de carbono. Algunas de ellas aún están en fase inicial, pero serán muy necesarias si queremos revertir a tiempo los efectos del cambio climático.

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