¿Qué es la cosmética ecológica?

Compromiso con el planeta

El cambio hacia un mundo más limpio y con mayor bienestar tiene que abarcar todos los ámbitos de la vida, incluso los más cotidianos. No hay otra manera y, por fortuna, esos cambios se están produciendo incluso en campos como el de la cosmética ecológica.

Y es que, aunque parezca algo a lo que no prestamos demasiada atención, el sector de la cosmética genera unos 80.000 millones de euros y, además, es importante desde el punto de vista de un mundo más justo por dos motivos principales:

  • El uso intensivo que hace de sustancias químicas de todo tipo, algunas con efectos dudosos sobre la salud.
  • La experimentación con animales. Afortunadamente, en la Unión Europea está prohibida desde 2013, pero esa situación aún no es general en todo el mundo, donde el 80% de países aún la permiten.

Por los mismos motivos por los que nos inclinamos cada vez más por energías limpias, alimentación sostenible y prácticas de reciclaje, ha surgido la llamada cosmética ecológica.

Por eso, te hablamos de este concepto: qué es, qué implica y cómo saber si un producto está dentro de esta cosmética ecológica.

Qué es exactamente la cosmética ecológica

La cosmética ecológica es la que aboga por usar en sus productos ingredientes naturales, que provienen de una agricultura, fabricación o cultivo ecológico y sostenible. De esta manera, se trata de eliminar sustancias químicas artificiales, potencialmente dañinas o con un efecto dudoso en la salud.

Además, la cosmética ecológica también se basa en aplicar todo eso al proceso de fabricación del producto. Es decir, que no solo este no contiene dichos elementos, sino que durante la fabricación tampoco se han usado.

Eso da como resultado una cosmética basada en elementos naturales que, normalmente, se han usado desde antiguo por los humanos para el tratamiento y embellecimiento de la piel, el cabello, etc. Aceites como el de oliva o argán, o sustancias extraídas directamente de una fuente natural son algunos de los ingredientes habituales en los productos de la cosmética ecológica.

Y, por supuesto, no participa en ningún modo de prácticas de experimentación con animales, ni usa ingredientes o productos que vengan de países en los que se realiza.


La cosmética ecológica tiene en cuenta todos los aspectos tanto de ética, como de fabricación con elementos naturales y de un proceso de producción

Diferencias entre cosmética ecológica y cosmética natural

En realidad, no hay una definición estricta de una y otra. La cosmética ecológica tiene en cuenta todos los aspectos tanto de ética, como de fabricación con elementos naturales y de un proceso de producción que respete conceptos de sostenibilidad y cultivo ecológico.

Por otra parte, si un producto es realizado con ingredientes 100% naturales y no tiene aditivos artificiales, estamos ante cosmética natural. De esta manera, las líneas pueden resultar algo difusas. Por ejemplo, el aceite de oliva se ha reivindicado como un poderoso producto cosmético, usado desde muy antiguo en sus formas más naturales.

Sin embargo, aunque un producto esté realizado al 100% con aceite de oliva, podría ser natural, pero también podría ser no ecológico. ¿En qué casos? Si el cultivo de esas aceitunas no es ecológico, por ejemplo, o si el proceso de fabricación altera las condiciones naturales del aceite de oliva o resulta contaminante.

Así pues, aunque los conceptos se usan muchas veces como sinónimos, no significan necesariamente lo mismo. La cosmética ecológica va algo más allá de la natural, tratando de garantizar que toda la cadena de producción cumple criterios ecológicos de principio a fin.

Así, una cosmética ecológica podría decirse que siempre será natural, pero una cosmética natural puede no ser, necesariamente, una cosmética ecológica. Del mismo modo, a veces se habla de cosmética orgánica, lo que contribuye a aumentar un poco la confusión.

Por eso, es importante que nos informemos en la tienda y leamos bien las etiquetas de los productos. Eso nos ayudará a diferenciarlas.

El auge de la cosmética ecológica

La cosmética natural, orgánica y ecológica están creciendo enormemente. De hecho, algunas previsiones auguran que, para 2025, el sector habrá doblado su tamaño y facturará nada menos que más de 25.000 millones de dólares.

El interés es mayor que nunca, en consonancia con una conciencia ecológica mayor en todos los sentidos. Miramos bien lo que nos ponemos en la piel y el cabello, y no queremos sustancias extrañas, o que hayan contaminado durante el proceso de fabricación.

El aceite de oliva, de argán, la piedra de alumbre como desodorante, hidratantes como el aceite de coco… O incluso el chocolate, con sus propiedades oclusivas que hacen que la piel no pierda agua, son algunos de los pilares clave de la cosmética ecológica.

En definitiva, este tipo de cosmética natural y ética ha llegado para quedarse y, de hecho, para dominar el mercado en unos años, suponiendo cada vez más porcentaje de uso y facturación.

Y es que cuidarnos nosotros y cuidar el medio ambiente no es algo incompatible.

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