¿Qué es una crema ecológica?

Compromiso con el planeta

Cada vez demandamos más productos respetuosos con el medio ambiente y que no tengan ingredientes extraños o nocivos. Esto es especialmente importante cuando tiene que ver con nuestra alimentación, higiene o cosmética. En esa línea, las cremas ecológicas han experimentado una gran demanda en los últimos tiempos.

Sin embargo, hay mucha confusión sobre el tema. ¿Qué es una crema ecológica? ¿Qué tenemos que mirar para asegurarnos de que sea así? ¿Cómo elegir la mejor opción?

Para que lo tengas claro, te respondemos a estas preguntas y te contamos todo lo que necesitas saber sobre las cremas ecológicas.

¿Qué son las cremas ecológicas?

En realidad, no hay una definición estricta, ni tampoco una serie de leyes oficiales que determinen cuándo una crema es ecológica o no. A pesar de eso, una crema ecológica es aquella que se produce con ingredientes naturales y es respetuosa con el medio ambiente.

Sin embargo, como no existen esos requisitos oficiales, hay marcas que tratan de vendernos con etiquetas como «Bio», «Natural», etc. 

¿Cómo saber entonces si estamos ante una crema ecológica de verdad?

Qué requisitos tiene que cumplir una crema para que sea ecológica

Las 3 características importantes para que una crema pueda considerarse realmente ecológica serían:

1. Que esté hecha con ingredientes naturales

Al menos, en un porcentaje muy mayoritario. Muchas cremas que se denominan ecológicas tienen más del 95% o el 98% de ingredientes naturales

Así, muchas han abandonado elementos derivados del petróleo, como la vaselina, o sustancias creadas en laboratorio y que tratan de imitar a los activos naturales.

Por supuesto, las cremas ecológicas no llevan ingredientes sospechosos de ser dañinos para la salud, como los famosos parabenos que, en este caso, ya están prohibidos por la Unión Europea en los cosméticos desde 2014, pero algunas cremas ecológicas ya los desecharon antes.

Este es el requisito más sencillo de averiguar, porque la mayoría de cremas ecológicas lo anuncian en el propio envase, o podemos comprobar si se cumple leyendo la lista de ingredientes.

2. Respeto por el medio ambiente

Las cremas ecológicas no solo deben ser naturales, sino también respetuosas con el ecosistema. Eso implica que la forma de obtener estos elementos naturales sea de agricultura o ganadería ecológica, no intensiva y no agresiva con el medio.

Eso también se debe trasladar al envase, de manera que estos sean fácilmente reciclables y traten de eliminar en lo posible el plástico y otros elementos difíciles de reaprovechar. 

Cartón y vidrio, por ejemplo, demostrarán que la crema no se queda solo en etiquetas de marketing.

3. Que sea de comercio justo

Otro elemento clave de las cremas ecológicas de verdad es que contribuyan a la sostenibilidad económica del entorno en el que se producen. 

Para eso, una guía importante es si se han obtenido los ingredientes mediante un comercio justo o de proximidad, cuyos beneficios redundan en la comunidad local de la que se extraen.

Cuanto más presentes estén estos 3 elementos, más podremos decir que estamos ante una crema ecológica de verdad.

¿Qué pasa con las cremas ecológicas y la experimentación con animales?

Afortunadamente, en Europa ya no tenemos que preocuparnos por si una crema realiza pruebas con animales, ya que están prohibidas desde 2004

No solo eso, desde 2013, tampoco se permite la venta de cosméticos probados en animales, aunque no se hayan fabricado en territorio de la Unión Europea.

En ese sentido, podemos estar tranquilos. Cualquier crema que veamos en una tienda no se ha fabricado haciendo sufrir a un animal.

¿Qué significan las certificaciones que aparecen en algunas cremas ecológicas?

Como los organismos oficiales no establecen requisitos concretos para que una crema se pueda llamar «ecológica», ese hueco de certificación de buenas prácticas ha sido ocupado por organismos privados.

Así, han aparecido multitud de etiquetas de este tipo, pero simplemente significan que han cumplido los requisitos de la entidad privada que concede el sello. 

Esos requisitos pueden variar mucho. Algunas certificadoras son más estrictas y otras menos, lo que sí queremos dejar claro es que ver uno de esos sellos no necesariamente implica nada oficial. Sin embargo, sí puede ser garantía de que la empresa se esfuerza por cumplir las tres condiciones de crema ecológica que hemos comentado.

Aún así, en España puedes ver algún certificado que sí es oficial como el del EU Organic Bio, la Ecoetiqueta de la Unión Europea u otros sellos autonómicos, como el del Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica.

Sin embargo, eso no implica que cumplan todas las condiciones deseables en las cremas ecológicas. 

Por ejemplo, tener la etiqueta EU Organic implicaría que los ingredientes naturales se han cultivado de forma respetuosa, pero no necesariamente que todos los ingredientes que lleva la crema sean naturales. 

Del mismo modo, la Ecoetiqueta Europea nos diría que el producto tiene un bajo impacto ambiental, lo que es genial, pero, de nuevo, no necesariamente implica que cumpla que todo lo que lleva sea natural.

En definitiva, las etiquetas de certificación son algo positivo, pero hay que saber qué significan realmente.

Como ves, el tema de las cremas ecológicas no está demasiado regulado, con lo que hay que hacer una labor de investigación propia para averiguar si reúnen sus características positivas. Sin embargo, teniendo en cuenta lo que hemos visto aquí, ya podremos hacer una mejor elección a la hora de comprar.

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