¿Qué relación existe entre la evolución del consumo energético y la evolución de la sociedad a lo largo de la historia?

Generación

El consumo energético es clave para nuestro día a día. Necesitamos energía para nuestra comida, higiene, supervivencia o bienestar.

Además, ese consumo energético es lo que permite que tengamos el modo de vida actual y evolucionemos como sociedad. Los viajes que hacemos, la producción de bienes y servicios, nuestro trabajo diario… La vida, tal y como la entendemos, depende de la energía.

Nuestros requerimientos de dicha energía son cada vez mayores. De hecho, como veremos, el avance tecnológico ha estado siempre muy ligado al consumo energético. Eso ha creado también los problemas ambientales que estamos viviendo en la actualidad.

El consumo energético a lo largo de la historia

A partir de la revolución industrial y el comienzo del siglo XIX, es cuando el consumo energético empieza a aumentar. Eso permitió avanzar de una manera vertiginosa, pasando en apenas unas décadas de desplazarnos a caballo, o con trenes de carbón, a surcar los cielos en aviones a reacción.

Para ver una fotografía ilustrativa de cómo fue el desarrollo del consumo energético en un país occidental avanzado a lo largo de la historia, podemos examinar los datos de Estados Unidos.

En ellos vemos la evolución histórica habitual del consumo energético:

  • Principios del siglo XIX: el consumo energético es principalmente de madera.
  • Mediados del siglo XIX: Aparece con fuerza el carbón, que impulsa los trenes, la calefacción y la naciente industria. Este mineral supera enseguida a la madera y será el rey hasta mediados del siglo XX.
  • Principios del siglo XX: El petróleo y sus derivados hacen su aparición y su popularidad se dispara. También se vuelve importante el gas natural, aunque sube con menos fuerza en las primeras décadas del XX.
  • Mediados del siglo XX: El petróleo supera al carbón, disparándose aún más su dominio en el consumo energético. Pocos años después, el gas natural también adelanta al carbón. La curva del consumo energético del gas será similar al del petróleo, pero siempre por debajo cuanto en dimensión. La única renovable importante en este período es la energía hidroeléctrica, pero no se puede comparar en dimensión con el resto.
  • Finales del siglo XX: El petróleo mueve todo, especialmente a nosotros, con nuestros aviones y coches. Su ascenso es imparable y el gas natural es la segunda gran fuente de energía, mientras que el carbón experimenta un cierto revival. La energía nuclear se ha hecho un hueco, pero a pesar de su poder, no es ampliamente aceptada por sus posibles peligros.
  • Principios del siglo XXI: surgen las renovables y comienza el declive de carbón y petróleo. Aunque los fósiles siguen impulsando la mayoría del consumo energético, su tendencia a la baja empieza a ser muy acusada.

A partir de aquí, nos toca escribir la historia. Una en la que debemos acentuar todavía más la participación de las renovables y abandonar para siempre las fuentes contaminantes.

La relación entre consumo energético y el desarrollo de la sociedad

El desarrollo de las sociedades ha estado siempre muy ligado a la tecnología. En ese sentido, los muchos estudios que se han hecho son claros: el consumo energético siempre ha estado ligado a un crecimiento económico, tanto el corto como en el largo plazo.

Del mismo modo, otros estudios muestran que la innovación tecnológica lleva a su vez a un incremento del consumo energético. A largo plazo, ese consumo también está relacionado, de manera positiva y bilateral, con la innovación tecnológica.

Es decir, que según todos los indicadores, la innovación tecnológica, el desarrollo de una sociedad y el consumo energético están relacionados positivamente entre ellos.

Sin embargo, ese querer llegar más lejos, impulsados por más energía, no está exento de peligros.

Los principales problemas creados por el aumento del consumo energético

Como hemos visto, el boom del consumo energético vino impulsado por los recursos no renovables y contaminantes. Primero el carbón y después el petróleo hicieron avanzar más que nunca a la humanidad. Sin embargo, eso ha creado una serie de problemas ambientales, que ponen en peligro el equilibrio de los ecosistemas y nuestra propia supervivencia.

Los principales problemas de ese consumo energético cada vez mayor han sido:

  • El calentamiento global: Provocado por la emisión de gases de efecto invernadero debido a ese consumo energético de fuentes fósiles. Este es un peligro que afecta globalmente a todo el planeta, con consecuencias climáticas que pueden provocar la extinción de muchas especies, incluyendo la nuestra.
  • El agotamiento de recursos no renovables: Lo que obliga a buscar más, destruyendo zonas ricas en biodiversidad, o provocando tensiones regionales, conflictos y crisis económicas, por la dependencia de los países que producen la mayoría de estos recursos no renovables.
  • Contaminación directa del agua, el aire y la tierra: No solo se emiten gases de efecto invernadero, también otros directamente nocivos para los humanos y los animales. Del mismo modo, se vierten residuos al agua y la tierra, contaminando y provocando graves problemas de salud.
  • Aumento de residuos y basura: el consumo energético desbocado ha llevado a un consumo no responsable en otros ámbitos, con la producción y uso de productos plásticos, contaminantes y desechables, que acaban usados y tirados como residuo.

Las energías renovables, la esperanza del consumo energético

Aunque debemos hacer siempre un consumo responsable, el avance de las sociedades seguirá requiriendo de más energía. Por eso, la esperanza es el cambio que está sucediendo en favor de las energías renovables y limpias.

Con ellas se puede seguir avanzando y, a la vez, paliar la mayor parte de los problemas que hemos visto. Son la única solución para seguir aprovechando ese círculo virtuoso entre consumo energético y desarrollo de la humanidad, esta vez, de una manera sostenible.

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