Suelo radiante: Descubre qué es

Eficiencia energética

El suelo radiante es un método de calefacción que se está poniendo muy de moda por su comodidad y su eficiencia energética.

¿Qué es el suelo radiante? ¿Es tan eficiente y cómodo como dicen ? Desde Enérgya-VM contamos todo lo que necesitas saber.

Qué es el suelo radiante

El suelo radiante es un sistema de calefacción que consiste en instalar el método de climatización bajo el suelo, de manera que no se ve.

Hay dos tipos principales de suelo radiante. El más popular y demandado es el que instala bajo el suelo unas tuberías por las que circula un fluido que se calienta, normalmente agua. Este fluido transmite la temperatura al suelo y de ahí asciende, calentando las habitaciones con suelo radiante.

Otra opción es que la calefacción instalada bajo el suelo radiante sea eléctrica, mediante la colocación de una resistencia. Esta opción, al no tener que estar instalando tuberías y fluido, suele resultar más rápida y económica.

El suelo radiante se instala, normalmente, por toda la casa, o en las estancias que queremos tener climatizadas.

La historia del suelo radiante

Este tipo de calefacción es una modernización de un sistema que se ha usado desde muy antiguo. Los romanos o los árabes, por ejemplo, lo usaban en sus casas.

En la parte inferior de las mismas solían instalar una terma o zona de baño, en la que disponían de agua caliente y que estaba a una temperatura superior que el resto de la casa. Eso era aprovechado para construir encima los dormitorios, por ejemplo. A veces, también se hacían canalizaciones desde la cocina, cuyo fuego no sólo servía así para cocinar.

El calor se elevaba hasta el techo (el suelo de las habitaciones superiores) y de esa manera se climatizaban las estancias. En varias ciudades españolas se pueden observar ruinas romanas y, sobre todo, algunas casas árabes conservadas donde se puede apreciar este sistema.

piso vacio

Las ventajas del suelo radiante

El suelo radiante tiene una serie de características muy interesantes.

1. Estética

Para empezar, está la estética. El suelo radiante es un sistema de calefacción invisible. Al estar las tuberías o resistencias bajo el suelo, no hay rastro de radiadores, bombas de calor en la pared o estufas por ningún lado.

Así, desde el punto de vista de la decoración y la organización de la casa, nos podemos despreocupar, ya que basta con elegir un suelo que nos guste.

2. Comodidad y bienestar

Otra ventaja es el bienestar. El suelo radiante es tradicional de los países muy fríos, que necesitan tener toda la casa acondicionada, durante mucho tiempo, en medio de inviernos muy duros.

Para hogares que requieran de un calor constante, durante largos períodos, sin duda es la solución ideal.

Además, con los modernos sistemas de climatización se puede regular perfectamente el suelo radiante. No solo podremos darle la temperatura exacta que queramos, sino que podemos programar que sea distinta para cada habitación. De esa manera, no es necesario tener todo el tiempo el suelo radiante encendido a la misma potencia.

3. Menor sequedad ambiental

Las bombas de calor o los radiadores reducen demasiado la humedad. En ciertos entornos, eso es un problema y requiere de aparatos adicionales, que restauren un ambiente más respirable.

En el caso del suelo radiante, esa sequedad es mucho menor y no necesitaremos humidificadores.

4. El suelo radiante tiene una mayor eficiencia energética

El suelo radiante siempre se ha ofrecido como una alternativa eficiente a la hora del gasto energético. En Enérgya-VM siempre nos ha interesado el consumo responsable y, por eso, queremos hablarte más a fondo de este tema y comprobar si es verdad.

¿El suelo radiante es más barato y eficiente energéticamente hablando?

La realidad es que el suelo radiante, durante el invierno, opera a temperaturas muy inferiores a las de calefactores y radiadores tradicionales.

Mientras que estos últimos precisan temperaturas de entre 70 y 80 grados para calentar agradablemente durante los días fríos, el suelo radiante hace su función calentando entre 30 y 40 grados.

De ahí viene su fama de ser más eficiente energéticamente. Hace falta menos temperatura y por tanto, menos energía para conseguirla.

¿El suelo radiante es siempre la opción más económica y conveniente?

Como siempre, el suelo radiante no es perfecto para todas las situaciones, nada lo es.

En las zonas con inviernos suaves, o sólo con algunos días verdaderamente fríos, no es lo más conveniente. El suelo radiante tarda en calentarse y climatizar, por lo que no es una solución «al momento», para cuando el día amanece más frío de lo normal.

Mientras que una bomba de calor está climatizando en pocos minutos, el suelo radiante precisa más tiempo. Por eso es ideal para los sitios con inviernos más fríos que precisan climatización sostenida durante períodos más largos.

Del mismo modo, gasta menos, pero requiere una inversión inicial más importante que poner unos radiadores. Es por eso que, económicamente, es necesario hacer números para ver si nos compensa.

Si nuestra casa está orientada al sur, por ejemplo, y en una zona con inviernos no demasiado duros, el suelo radiante puede no ser la mejor respuesta. Pero para lugares con inviernos fríos, que precisan por lo que sea que su casa esté cálida de manera habitual, es una opción a considerar sin duda.

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