Qué es el turismo responsable

Compromiso con el planeta

El turismo responsable implica una manera de viajar y disfrutar de las vacaciones respetando el equilibrio ecológico y la situación de la zona de destino. De esa manera, se eliminan o minimizan los efectos negativos que tiene el turismo.

Esos efectos negativos abarcan:

  • La degradación medioambiental del lugar: con la destrucción o alteración del hábitat de la flora y la fauna, la contaminación del entorno o el daño a los bienes culturales e históricos.
  • El empeoramiento de las condiciones de vida de la población local: como la imposibilidad de vivir allí por el aumento de precios para alquiler turístico o la desaparición de economías locales. El turismo responsable busca un modelo que redistribuya la riqueza entre la población.
  • Demasiado gasto en energía no renovable, o construcción de infraestructuras que alteren el ecosistema a causa del turismo.
  • Consecuencias poco éticas: como el empobrecimiento de poblaciones locales, el maltrato animal y el mantenimiento de la flora y fauna en condiciones lamentables.

Así, el turismo responsable es sostenible y a la vez ético. Garantiza el respeto medioambiental, el respeto a la cultura local y produce un impacto económico positivo en la mayoría de la población autóctona.

El turismo responsable como movimiento social

Desde que en los años 70 se empezaron a visibilizar estas consecuencias negativas del turismo, cada vez estamos más concienciados de que nuestro ocio no puede poner en peligro el único mundo que tenemos.

Por eso, el turismo responsable es, desde hace algunas décadas, un movimiento social que demanda que se garantice el bienestar de las zonas de destino y su sostenibilidad.

Esta exigencia cada vez mayor de turismo responsable ha provocado dos cosas:

  • Que se regule e incentive desde las instituciones públicas.
  • Que se oferte por parte de las empresas y lugares turísticos, que ven en el turismo responsable un modo de diferenciarse y atraer visitantes de calidad.

El fomento del turismo responsable desde las instituciones

La necesidad de que los enclaves turísticos proporcionen una riqueza no solo ahora, sino también en el futuro, hace que los gobiernos estén cada vez más concienciados de que tienen que regular un turismo sostenible.

Por ejemplo, en España se bajó recientemente el cupo diario de visitantes a las islas Cíes y las de Ons, ante la masiva afluencia de turistas. Del mismo modo, las regulaciones sobre playas, como las banderas azules, o acerca de lugares concretos que necesitan protección especial, son cada vez más comunes.

Los gobiernos ya no regulan este tema solo para mantener el beneficio puramente económico. La reacción social que producen las imágenes de aglomeraciones en un entorno protegido, o de animales abatidos por cazadores de dudosa legalidad, ejercen presión positiva.

En algunos países o comunidades se conceden también sellos de turismo responsable. La eficacia o conveniencia de estos certificados es debatible, pero si los vemos, son una buena guía de que estamos participando en un turismo más ético y sostenible.

turismo responsable
El turismo responsable garantiza el respeto medioambiental, a la cultura local y produce un impacto económico positivo en la mayoría de la población autóctona.

El turismo responsable como modelo de negocio

El turismo responsable también cambia los modelos de negocio. Las empresas turísticas no pueden ignorar esa mayor demanda y, tarde o temprano, deciden adaptarse a ella para no perder ingresos y asegurarlos a largo plazo.

Del mismo modo, muchas empresas y comunidades locales ven en el turismo sostenible la manera de diferenciarse de su competencia. Así, ofrecen al viajero un motivo más para elegirles a ellos.

¿Cómo realizar un turismo responsable?

Todo lo positivo comienza siempre con una decisión personal individual. Por eso, lo primero es rechazar los modelos de turismo que, claramente, no respetan criterios de responsabilidad: aglomeraciones, noticias de cómo se desplaza o empobrece a la población local, maltrato animal, derroche de energía… Cualquier información que veamos en este sentido debería tachar esa opción turística de nuestros planes.

Una vez descartados los «puntos negros», la forma más fácil de hacer turismo responsable es planificarlo con agencias especializadas. Una búsqueda en Internet nos dará opciones rápidamente, y podremos elegir el tipo de actividad que deseamos.

De esa manera, nos garantizamos unas vacaciones geniales, además provocar un impacto positivo allí donde vamos.

La segunda manera de hacer turismo responsable es por nuestra cuenta, tomándonos el tiempo de investigar y preguntando en los posibles destinos.

El respeto al medioambiente y los bienes culturales, el uso de energías renovables, las condiciones de los animales o el efecto en la economía local, son los principales temas sobre los que podemos interesarnos cuando hablemos con hoteles y empresas.

Cuando tengamos dudas entre varios alojamientos, tours o actividades, una mayor responsabilidad debería ser motivo de elección. Esto, que parece algo inocente, manda un poderoso mensaje. El mercado se adapta a la demanda y, si nadie pregunta ni se interesa, no habrá incentivo a cambiar más rápidamente a un modelo de turismo sostenible.

En Enérgya-VM creemos en la responsabilidad total y no solo para las cosas que nos convienen. Por eso, estamos siempre a favor de la sostenibilidad y la ética en todos los ámbitos, y apoyamos cualquier iniciativa real de turismo responsable.

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